Viva la Raza!

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The Chicano struggle stands boldly in the forefront of today’s mass movements. And well it might. The Chicano people are the victims of a prolonged exploitation from which they have drawn unshakeable conclusions about the necessity for militant action.

Two hundred years of bitter experience with being stripped of land, language, culture and respect, first by Spaniard colonialists and then by U.S. and Mexican capitalists, has been channeled into a sophisticated political assertiveness. Chicanos know that the main enemy is U.S. capitalism and they call it by its right name.

Grapes of Wrath

The vigor of the movimiento stems from the lessons learned in the bloody ten-year struggle of Chicano farmworkers for a union of their own that would guarantee fair wages, decent housing and desperately needed sanitation and health care.

Time and again they witnessed the forces of agribusiness, company thugs, politicians, Teamster bureaucrats, sanctimonious religious figures and police arrayed against them — and illusions disintegrate when one comes face to face with the business end of a rifle barrel.

Lenin’s dictum that the state is essentially a body of armed men is not a theoretical abstraction to Chicanos — but the story of their lives.

Hands Across the Border

Chicanos were quick to expose the fiction about undocumented Mexican workers causing unemployment in the U.S. Solidarity with their Mexican brothers and sisters imparts to Chicanos a strong sense of internationalism; they have far more in common with impoverished Mexicano workers than with their “fellow American” bosses, politicians and labor skates.

The Treaty of Guadalupe Hidalgo guarantees the free movement of Mexicanos and Americans between the two countries, a vital right for families who live in both lands. But state legislatures prohibit Mexicanos from entering the U.S., creating thereby the lucrative new profession of the alien-smuggler.

This monster haunts hungry border towns and extracts high fees to help Mexicanos gain entry into this country. The hapless Mexicanos are then hired by growers, but when the seasons ends, the growers become very law-abiding and the immigrant workers are hunted down, deported, and sometimes slaughtered. Effective Chicano agitation on these questions has already forced President Carter and Congress to advocate some reforms in the brutal U.S. immigration policy.

Las Chicanas

Chicano power is exemplified and nourished by its strong women. The Chicana is an extremely low-paid worker herded into the least valued, traditionally female jobs.

She fights valiantly to feed and clothe her family and to counteract the racist school system that considers her children retarded because they cannot read English perfectly — in a country where the white majority speaks only one language but her children speak two!

Chicanas have become a leading force in conveying a workingclass — and feminist — consciousness to their movement.

Chicanas were the movers and shakers in a recent mobilization at the University of Washington against the blatantly political suspension of a Chicana secretary. Campus Chicanas forged an alliance between Chicano students, the Chicano community, and university staffworkers who confronted not only the university administration but also its puppets on the Chicano faculty.

We applaud this example of class solidarity triumphing over the division caused by male chauvinism and the paralysis that might have afflicted the movement in the name of “national” unity.

Venceremos!

Chicanos could well become a firm socialist vanguard. That this proud and embattled contingent will avoid the swamp of Stalinist and Maoist reformism and adopt true revolutionary internationalism is devoutly to be wished.

iBasta ya! iViva la razay viva la revolución!


El movimiento Chicano se presenta valiente mente en la vanguardia de los movimientos de las masas de hoy.

Con razón es así. El pueblo Chicano es víctima de una explotación de la cual ha formulado conclusiones inquebrantables sobre la necesidad de acción militante.

Doscientos añs de amarga experiencia causados por el robo de la tierra, del idioma, de la cultura y del respeto al pueblo Chicano primero por los espanoles y después por capitalistas de EE.UU. y Mexico se han tornado en una conciencia política enérgica y sofisticada. Los Chicanos saben que el enemigo principal es el capitalismo americano y lo identifican por su nombre correcto.

Vinas de Ira

El vigor del movimiento proviene de la sangrienta lucha de los campesinos Chicanos durante diez anos por un sindicato propia que garantice sueldos justos, vivienda decente, sanidad y asistencia médica.

Muchas veces se aliaron fuerzas de negociantes agrícolas, secuaces de las companías, políticos, la policia, burócratas, figuras beatas de la iglesia en contra del pueblo Chicano. Muchas ilusiones se desvanecen cuando uno se enfrenta con el cañón del rifle del capitalismo.

La declaración de Lenín que el estado es esencialmente un cuerpo de hombres armados no es una abstracción teorética para los Chicanos — sino la historia misma de sus vidas.

Manos aTraves de la Frontera

El pueblo Chicano conoce que es una ficción que la culpa del desempleo en los EE.UU. son los trabajadores Mexicanos. La solidaridad que les une a sus hermanos y hermanas mexicanos crea un sentido fuerte de internacionalismo. Tienen mucho más en común con los trabajadores mexicanos que con patrones americanos, políticos y burócratas.

El Tratado de Guadalupe Hidalgo garantiza el libre movimiento de americanos y mexicanos entre los dos paises. Pero los cuerpos legislativos prohiben la entrada de mexicanos a los EE.UU. creando así la nueva profesión de contrabandistas de extranjeros.

Este monstruo atormenta a poblacrones cercanas a la frontera y extrae altos precios para auydar a mexicanos a lograr su entrada a este país. Los rancheros se aprovechan de la debilidad de estos trabajadores mexicanos ya que están sin documentos, los emplean en la cosecha, pero tan pronto como term ina, se vuelven muy respetuosos de la ley, los reporta a las autoridades, ayuda a que se los aprese, deporte y aniquile.

Una fuerte campana Chicana sobre estos puntos ya ha forzado al Presidente Carter y al Congreso a abogar por reformas en la política brutal de la inmigración estadounidense.

La fuerza Chicana se ejemplifica en sus valientes mujeres. La mujer Chicana está entre las trabajadoras peor pagadas. Se encuentra empleada en posiciones tradicionalmente de la mas, ardua labor y de la peor categoría.

La Chicana trata valientemente de dar de comer y vestir a su familia. Lucha contra el sistema racista educacional que considera a sus hijos retardados sólo por no saber el Ingles. Esto ocurre en un país donde la mayoría de raza blanca habla sólo un idioma mientras sus hijos hablan dos.

Las Chicanas son la fuerza que encabeza el desarrollo de la conciencia obrera y feminista.

Las Chicanas fueron la fuerza motriz y la inspiración de una reciente mobilizacion en la Universidad de Washington contra la suspensión descaradamente política de una secretaria Chicana. Chicanas universitarias forjaron una alianza entre estudiantes, la comunidad Chicana y trabajadores de la Universidad quienes se enfrentaron no sólo contra la administración universitaria sinó también contra sus títeres dentro de la facultad de estudios Chicanos.

Aplaudimos este ejemplo de solidaridad de clases que triunfa sobre la división causada por el absurdo sentido de machismo. Este parálisis habría afectado al movimiento en nombre de la “unidad nacional.”

Los Chicanos bien podrían llegar a ser una firme vanguardia socialista. Se desea con fervor que este orgulloso contingente luchador evite el del reformismo estalinista y llegue a adoptar un internacionalismo verdaderamente revolucionario.