Declaración del Partido de Libertad Socialista y Mujeres Radicales: En defensa de los refugiados centroamericanos que caminan hacia la frontera de los Estados Unidos

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El martes 23 de octubre, el presidente Trump celebró una conferencia de prensa en la que denunciaba la creciente caravana de refugiados de Honduras, Guatemala y México que se dirigen hacia la frontera de los EE. UU. y México con la esperanza de obtener asilo en los Estados Unidos. El presidente demostró una vez más que es un mentiroso profesional que no es capaz de dejar de contradecirse con sus mentiras, ni siquiera en una sola frase.
 
Trump afirmó que la caravana incluía terroristas y pandilleros M-13, pero cuando fue presionado por los medios de comunicación reconoció que no tenía “ninguna prueba”; luego dijo que “muy bien podría haber” y, finalmente, que “no tiene que haber necesariamente”. 
 
El presidente negó las interrogantes de si podría estar usando la caravana para ganar puntos políticos al aumentar los temores xenófobos. “Soy una persona muy apolítica”, afirmó, ridículamente.
 
Luego instó al vicepresidente Pence para que repitiera las denuncias hechas presuntamente por el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, en una conversación telefónica esa mañana. Según Pence, Hernández dijo que en el grupo de migrantes había mafiosos y estaba financiado por Venezuela y organizado por izquierdistas hondureños.

Un reportero le preguntó a Trump si era recomendable cortar la ayuda a los países que permitían a los refugiados dirigirse hacia la frontera de los Estados Unidos, dado que las condiciones económicas estaban causando su necesidad de buscar asilo. La respuesta del presidente fue que no podía permitir que los Estados Unidos fueran “violados de esta manera”.
 
Y esta fue quizás la mentira más grande de todas. Son los Estados Unidos de América los que han violado los derechos de los pueblos de América Latina a través de sus devastadoras políticas económicas y al apoyar regímenes completamente corruptos en Guatemala, Honduras y México, y no solo durante un año o década, sino durante más de un siglo.
 
En 1954, la CIA organizó un golpe de estado contra el gobierno elegido democráticamente del presidente Jacobo Árbenz en Guatemala. Esto dio lugar a una guerra civil de 30 años durante la cual los EE. UU. apoyaron a un sangriento régimen de derechas tras otro. Hoy, los Estados Unidos están defendiendo al presidente de Guatemala contra un levantamiento popular masivo por la tremenda corrupción gubernamental.

En 2009, el ejército hondureño llevó a cabo un golpe militar contra el presidente José Manuel Zelaya, quien fue elegido democráticamente.  El golpe fue denunciado por la Organización de Estados Americanos pero fue apoyado por EE.UU., el cual ha usado a ese país durante años como base para sus operaciones militares contra las revoluciones de América Central.  La operación más memorable es la guerra de los contras del presidente Reagan contra los sandinistas. 
 
Mientras tanto, México recibe millones y millones de dólares anualmente en ayuda militar de los EE. UU. para apoyar un régimen profundamente peligroso y antidemocrático que socava los derechos laborales y los derechos indígenas y bajo el cual el femicidio es un lugar común.
 
Son los pueblos de América Latina quienes han sido maltratados y explotados por su vecino del norte, no al revés. Ahora están huyendo debido a las intolerables condiciones creadas o condonadas por el gobierno de los Estados Unidos en beneficio de las corporaciones de los Estados Unidos.
 
En nombre de la solidaridad humana y justicia fundamentales, el Partido de Libertad Socialista hace un llamado a los Estados Unidos para que abra su frontera con México y permita que estos refugiados ingresen al país. También pedimos el cese inmediato de toda la ayuda militar a Guatemala, México y Honduras y la retirada de la CIA y de todos los soldados estadounidenses de América Central y de toda América Latina.

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