Los ataques contra las comunidades inmigrantes están aumentando en todo el país. Recientemente, escuadrones de matones militarizados acosaron a vendedores de Chinatown en la ciudad de Nueva York, mientras que Trump sigue desplegando tropas en las ciudades santuario para ayudar a Servico de Inmagración y Control de Advanas (ICE) con su trabajo sucio.
Afortunadamente, los sindicatos están dando un paso al frente. Se niegan a permitir que sus miembros desaparezcan a manos de “la migra” y están demostrando que la verdadera solidaridad es una acción con el potencial de derretir a ICE (“hielo” en inglés) y de mantener a salvo a los trabajadores inmigrantes y sus comunidades.
Lecciones de solidaridad
Los sindicatos han desafiado a Trump desde que asumió la presidencia. El Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) se movilizó para exigir la liberación del presidente de SEIU California, David Huerta, cuando fue detenido injustamente por ICE en junio. La AFL-CIO también ha sido contundente al publicar en mayo un escrito presentado por un amicus curiae (una persona u organización que interviene para aportar información relevante al tribunal sin ser parte del caso) en el que condena el llamado de Trump a deportaciones masivas. Mientras tanto, los miembros de base están tomando la iniciativa para aprender y defender a los trabajadores inmigrantes.
En Carolina del Norte, activistas de la IBEW (Hermandad de los Trabajadores de la Electricidad) organizaron una capacitación sobre cómo responder eficazmente ante la presencia de ICE y educar a los miembros sobre sus derechos bajo la Cuarta Enmienda, lo que puede ayudar a disuadir o prevenir redadas en los centros de trabajo. Los trabajadores electricistas también aprobaron una resolución condenando al presidente de los Sindicatos de la Industria de la Construcción de Norteamérica, Sean McGarvey, quien intentó delatar un lugar de trabajo en Arizona alegando que allí ocurrían “violaciones de derechos migratorios” y que “ICE debería investigar y enviar autobuses.”
Esta resolución fue replicada por otros sindicalistas comprometidos como “Tradeswomen and Allies” (Trabajadoras de los Oficios y Aliados), quienes publicaron una carta abierta exigiendo que McGarvey retirara su declaración, cosa que hizo tras la firma de cientos de trabajadores del sector.
En Seattle, miembros de base de PCC Community Markets trabajaron con su sindicato, La Unión Internacional de Trabajadores de la Industria de Alimantos y Comercio (UFCW, por sus singlas an inglés) 3000, para realizar una capacitación de “Conozca sus derechos” en un centro comunitario cerca de su tienda del sur de la ciudad. Los activistas respondían a las serias preocupaciones de sus compañeros inmigrantes ante la represión de Trump y colaboraron con el sindicato para organizar la capacitación, que se realizó en español e inglés.
“La ayuda del sindicato fue muy, muy importante”, dijo una trabajadora nacida en México. La avalancha de ataques de Trump le había causado angustia, pero la capacitación ayudó a que ella y sus compañeros “se sintieran un poco más tranquilos”.
“Nos sentimos no quizás seguros,” declara, “pero por lo menos con más tranquilidad pues conocemos un poco nuestros derechos”.
Los trabajadores acordaron redactar una carta pidiendo señalización clara que designara espacios públicos y privados para evitar la entrada de ICE, así como seguridad laboral y beneficios garantizados en caso de detención o deportación. Los trabajadores acudieron al jefe para entregarle la carta y recibieron de inmediato una respuesta de la gerencia que accedía a varias de las demandas.
Acción directa
Cuando Dairy Farmers of America (DFA, Granjeros de Lácteos de EEUU) adquirió el control de W&W Dairy en Monroe, Wisconsin, exigió que todos los empleados se sometieran a E-Verify, un programa del DHS (Departamento de Seguridad Nacional) que permite a los empleadores verificar la condición migratoria de los trabajadores. Típicamente utilizado por los empleadores para negar empleo a inmigrantes, DFA quería someter a este proceso a la fuerza laboral veterana de W&W. Los trabajadores se negaron a dejarse intimidar por las políticas tipo Trump de la gerencia y abandonaron el trabajo.
Aunque W&W no tiene sindicato, el consejo laboral y miembros de la comunidad realizaron mítines de solidaridad para recaudar fondos para los trabajadores que la gerencia despidió sin más. Incluso después de perder sus empleos, no han terminado de luchar y actualmente presionan a DFA para obtener indemnización por despido.
¿Qué sigue?
Estas historias demuestran el papel fundamental que los sindicatos pueden desempeñar cuando defienden los derechos de sus miembros. Pero las capacitaciones, los mítines y las declaraciones son solo el punto de partida. Las recientes órdenes ejecutivas anticomunistas de Trump son sumamente preocupantes, ya que clasifican el apoyo a los migrantes como un acto terrorista. El movimiento laboral debe estar preparado para tomar medidas combativas.
Los sindicatos deben estar dispuestos a seguir el ejemplo de los trabajadores de productos lácteos de Monroe y abandonar el trabajo en solidaridad con sus compañeros migrantes. El movimiento laboral también debería unirse a los esfuerzos de patrullaje comunitario que interrumpen las redadas de ICE mediante protestas de respuesta rápida.
En última instancia, la dirigencia sindical debe convocar una huelga general para paralizar a ICE. Una huelga general es el arma más poderosa en el arsenal de la clase trabajadora y, aunque técnicamente está restringida por leyes arcaicas como Taft-Hartley, el movimiento laboral existe gracias a personas que han desobedecido valientemente leyes injustas destinadas a mantener a los trabajadores a raya. Se requiere acción audaz para proteger a las comunidades de inmigrantes, y el apoyo a una huelga general está creciendo. Unidos con los trabajadores inmigrantes, los sindicatos pueden dirigir la embestida y unirse a la lucha.







