El modelo económico racista del Sur traiciona a los trabajadores

Los gobiernos de todo el Sur hacen hincapié en las políticas favorables para las empresas al ofrecerles bajos impuestos, poca re-gulación y obstáculos para la organización sindical. Consideradas como un promotor del desarrollo económico, estas estratagemas en realidad utilizan las divisiones raciales para mantener a raya a todos los trabajadores.

Cerca del Parque Memorial de los Derechos Civiles en Selma, Alabama, se encuentra un pequeño centro comercial abandonado. FOTO: Carmen K. Sisson / Cloudybright
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Los historiadores laboristas han escrito durante mucho tiempo sobre el papel destructivo del racismo en la organización laboral, especialmente en el Sur, así como sobre las heroicas batallas lideradas por los trabajadores negros de esa región.

En octubre de 2023, el grupo de expertos a favor de los sindicatos Instituto de Políticas Económicas (EPI, según sus siglas en inglés) realizó una importante contribución. Su informe, “Arraigados en el racismo y en la explotación económica: el fallido modelo de desarrollo económico del Sur”, deja al descubierto la manera en que se desarrollaron las políticas extremas proempresariales del Sur después del fin de la esclavitud para explotar a los negros y para mantener alta la oferta de mano de obra barata.

El estudio es una mordaz exposición de la forma en que estas políticas perpetúan el racismo institucional y oprimen a los trabajadores de todas las razas. Sin embargo, el título mismo transmite un defecto que caracteriza al modelo como “fallido”, pero, en realidad, ha logrado exactamente lo que pretendía lograr.

El racismo corrosivo para los trabajadores

La clase dominante plantadora perdió la Guerra Civil, pero regresó al poder después de que la Reconstrucción fuera derrocada. Luego hicieron todo lo posible para negar los derechos civiles y una vida digna a los negros y mermar la solidaridad racial.

La eficacia de dichas medidas se revela, como señala el EPI, en las luchas históricas por un salario mínimo. Sólo seis de los 16 estados del sur cuentan con niveles más altos de salarios que el exiguo mínimo federal.

Lo que es peor aún es que los congresistas del Sur se aseguraron de que la Ley Federal de Normas Laborales Justas de 1938 excluyera de la protección del salario mínimo a los trabajadores agrícolas, domésticos y a aquéllos que recibían propinas. ¿Por qué? Porque estos eran los trabajos relegados a los afroamericanos anteriormente esclavizados.

Las políticas antilaborales que se crearon para perjudicar a los trabajadores negros fueron, por supuesto, utilizadas contra todos posteriormente.

En toda la región, hay poca o ninguna aplicación de las normas laborales, lo cual fomenta el robo de salarios, la falta de pago de horas extras y las laxas protecciones de seguridad. Sólo un ejemplo: ¡en Florida, el 24,9% de los trabajadores han sido estafados incluso con el salario mínimo!

Tales prácticas se traducen en los ingresos individuales más bajos del país, así como en más pobreza, programas de ayuda gubernamentales insignificantes y una menor calidad de vida para todos en general, excepto para aquéllos que se encuentran en la cima.

Siete de los 10 estados con las prestaciones por desempleo más bajas se encuentran en el Sur. Todos cuentan con grandes poblaciones negras. La mayoría de los estados del Sur tienen tasas de pobreza superiores al promedio nacional. Casi uno de cada cinco residentes de Mississippi y Luisiana vive en la pobreza.

Mientras tanto, los impuestos sobre la renta de las corporaciones y los ricos se mantienen bajos. En cambio, los estados dependen de medidas regresivas tales como los impuestos sobre las ventas, que afectan principalmente a los pobres. En consecuencia, los servicios públicos como la educación, la atención médica y los servicios residenciales no cuentan con fondos suficientes.

Los estados del Sur cuentan con algunos de los niveles más bajos de asistencia a familias con niños. No sorprende que la pobreza infantil sea la más alta del país.

Las medidas antisindicales, como las leyes sobre el “derecho al trabajo”, son claves para el modelo sureño, pues obligan a los sindicatos a representar a todos los empleados en un lugar de trabajo, donde los trabajadores no tienen la obligación de pagar cuotas. Esto dificulta la organización, especialmente la de las huelgas.

Nuevo dinamismo laboral

Al plantear la cuestión de cómo empezar a desmantelar este sistema de siglo y medio de antigüedad, el EPI destaca el papel de los sindicatos. Escriben: “Los estudios han demostrado que tasas más altas de sindicalización están asociadas con salarios más altos, mejores condiciones laborales, menos desigualdad, menos conflictos raciales, mayor movilidad económica y mayor participación cívica”.

El movimiento sindical tiene un pasado complicado en su lucha por la igualdad racial. El movimiento actual se caracteriza por una fuerte organización multirracial bajo el liderazgo de negros y otras personas de color, mujeres, personas LGBTQ+ y jóvenes.

Los desafíos del Sur están generando nuevas tácticas y una mayor participación de las bases. Si bien no todos los intentos han sido exitosos, hay muchas buenas noticias. La campaña de sindicalización de Starbucks de los últimos dos años ganó 74 elecciones en todo el Sur. En 2023, los Trabajadores de la Metalurgia Unidos organizaron a casi 1,500 trabajadores del sector de fabricación de autobuses en Blue Bird en Georgia. En tres ciudades de Alabama, los trabajadores de AT&T Mobility se unieron a los Trabajadores de la Comunicación de América.

Nuevas organizaciones, como el Sindicato de Trabajadores de Servicios del Sur y la Asamblea de Trabajadores del Sur, se centran en la educación y la organización de los no organizados. Cada vez más gente está entendiendo que los “modelos” que favorecen a los capitalistas nunca les brindarán un trato justo a los trabajadores. Nuestras necesidades se encuentran en polos opuestos.

Luchar por la sindicalización y contra las leyes de derecho al trabajo es un comienzo fundamental para cambiar radicalmente el modelo económico del Sur y encender un resurgimiento del pueblo trabajador a nivel nacional. Hoy en día, cuando el movimiento obrero y el socialismo disfrutan de un fuerte apoyo y solidaridad nacional, ¡es el momento de actuar!

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