Fervorosos: líderes de color se reúnen en Los Ángeles a planear estrategias radicales

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Cuando el Comité Nacional de Compañeros de Color (National Comrades of Color Caucus) del Partido de Libertad Socialista (FSP) y las Mujeres Radicales (RW) convinieron en Los Ángeles el 14 de enero, sus miembros traían un renovado sentido de optimismo. Y después de su reunión de cuatro días salieron aún con mayor ánimo.

Los meses antes del cuarto pleno nacional del comité estuvieron marcados por acciones militantes por todo el hemisferio. Grupos de manifestantes impidieron la reunión de la Organización Mundial del Comercio en Seattle, protestaron contra la brutalidad de la policía en Nueva York, y llenaron las calles de Cuba exigiendo el regreso del joven Elián González de los EE.UU.

El Comité Nacional de Compañeros de Color (NCCC) se reunió para valorar campañas como éstas, evaluar nuestro trabajo reciente, planear prioridades para el porvenir, y fortalecer nuestras habilidades de dirección.

El pleno, celebrado en la nueva y bella sede del FSP y RW en el centro sur de Los Ángeles, fue un testimonio del crecimiento político de sus miembros. Camaradas nuevos y más jóvenes ofrecieron presentaciones dinámicas y desempeñaron papeles centrales en la organización. Una conferencia pública de todo un día ofreció inspiración adicional. En ella los conferenciantes invitados y los miembros del comité presentaron argumentos poderosos defendiendo la importancia de la gente de color, las mujeres, los jóvenes, y los homosexuales en todas las luchas de la clase obrera.

Agudas evaluaciones del mundo.

Emily Woo Yamasaki, coordinadora local del CCC y organizadora del RW en Nueva York, comenzó el pleno con un resumen de la situación mundial, definido por varias crisis de dirección.

Los capitalistas, dijo ella, están en un estado de perplejidad acerca del fracaso del “libre comercio” y de la privatización para restablecer la salud de su sistema. Al mismo tiempo, hay una falta de dirección radical en los movimientos sociales — incluyendo los movimientos de gente de color.

Esto es, precisamente, lo que hace que el trabajo del NCCC sea tan importante. “El pleno”, dijo Yamasaki, “abordará la necesidad de enseñar, entrenar y profundizar nuestras tradiciones y habilidades obreristas, Trotskistas y feministas.”

Moisés Montoya, un sindicalista gay de San Francisco nacido de padres Mexicanos, presentó su artículo “México hoy: Volcán entre los maizales.” Montoya enfatizó la pertinencia histórica de México para inspirar la rebelión por todo el Continente Americano, citando como ejemplos recientes, la influencia profunda de la insurrección Zapatista contra el Tratado de Libre Comercio y la huelga estudiantil en La Universidad Nacional Autónoma de México que trata de preservar la gratuidad del sistema de educación pública, y que duró casi un año.

El NCCC invitó a una colega del FSP y RW, Adrienne Weller, una activista Judía de Portland, Oregon, a hablar sobre “La Cuestión Judía y su Relación con La Cuestión Racial.” Weller delineó la historia Judía para demostrar cómo el antisemitismo y el racismo tienen sus raíces en el desarrollo capitalista y cómo la gente de color y los Judíos se han unido una y otra vez para combatir la discriminación.

También se discutió el estado de los movimientos Africano Americano, Latino/Chicano, Asiático Americano, e Indígena; la militancia de los inmigrantes en el movimiento obrero; el papel de los homosexuales de color en el movimiento gay; y la fusión del sistema de prisiones con las grandes empresas.

Una tema en todas estas discusiones fue el concepto de integración revolucionaria. Las luchas contra el racismo, como apuntaron los participantes, tienen la abrumadora tendencia de insistir en la integración, de exigir que la gente de color no sea forzada a segregarse o a relegarse a la parte de atrás del camión. Y esta demanda de inclusión en todos los niveles de la sociedad es revolucionaria por naturaleza, porque su logro requiere la sustitución del capitalismo, un sistema que se sostiene absolutamente en la desigualdad, por una sociedad socialista democrática, en la que no haya una base material de opresión.

Esto quiere decir que la liberación de la gente de color — la mayoría de los cuales son obreros mal pagados — es una cuestión de clase.

Los compañeros estuvieron de acuerdo en que nuestra labor está clara: educar, organizar, y unir a la gente de todos colores para formar un movimiento poderoso que valerosamente subirá la bandera de socialismo, que es el camino a la libertad verdadera y a la felicidad de toda la humanidad.

Hablando sobre una revolución.

Un punto culminante del pleno fue un congreso público de un día con paneles de mañana y de tarde.

Todos los conferenciantes del primer foro, “Feminismo: Un Catalizador de un Movimiento Revitalizado,” profundizaron en el vínculo orgánico entre socialismo y feminismo. Se generaron discusiones animadas con una audiencia diversa.

Lissa Washington, líder del Congreso de Negros Radicales, explicó cómo el feminismo socialista es la respuesta lógica a las brutalidades del capitalismo, e insistió en el papel crucial que han de desempeñar las líderes Africano Americanas. Betty Chan, una estudiante de derecho de La Universidad de California en Los Ángeles, subrayó la importancia de la educación como base del activismo. Y Moisés Montoya explicó lo importante que es para los intereses de los hombres reconocer la dirección política de las mujeres e insistió en que al luchar por la libertad de las mujeres los hombres están luchando por la suya propia.

Los ánimos se mantuvieron elevados durante el segundo panel, “La Juventud Habla.” Cheryl Deptowicz de Los Ángeles y Fides Daruthayan y Christina López de Seattle hablaron de sus experiencias en los movimientos para liberar al revolucionario, Negro, Mumia Abu-Jamal, defender el programa de acción afirmativa, y responder a los ataques fascistas. Las tres pláticas explicaron de forma vivida dos cosas: el papel vital que la juventud tiene en diversas campañas, y la necesidad de formar frentes unidos — organizaciones que reúnan a grupos y a individuos que, aun siendo dispares, tengan en común un programa obrero básico y unas metas específicas.

El congreso concluyó con una cena y con coros entusiastas cantando en inglés y español.

Listos a enfrentarse al mundo.

Los camaradas finalizaron el pleno con dos talleres; una evaluación de nuestro extensivo trabajo del pasado periodo; y una discusión para establecer nuestras metas para el próximo.

Todos los miembros opinaron que nuestra prioridad principal debe de ser la educación, el entrenamiento, y el reclutamiento, y propusieron como modelo este mismo pleno. Como parte de la organización de este congreso, líderes veteranos como la Coordinadora del Comité Nacional, Yolanda Alaniz, entrenaron a miembros más nuevos como la co-coordinadora del pleno, Cheryl Deptowicz, en temas que van desde el método analítico Marxista a cómo dirigir un congreso público.

Centrándonos en estudiar, desarrollar nuestras habilidades, e invitar a la gente que piensa como nosotros a alistarse a nuestra causa, los miembros saben que fortaleceremos nuestra propia dirección y facilitaremos la creación de nuevos líderes. Y eso precisamente es lo que se necesita para aprovechar las oportunidades que nos trae el siglo XXI.

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