Hagamos realidad la promesa de la rebelión en pro los derechos de los inmigrantes

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El año pasado, de marzo a mayo, la atención del mundo se concentró en una poderosa rebelión por parte de los inmigrantes de EEUU y sus simpatizantes, los cuales marcharon en cantidades semejantes a las de las mayores protestas anti-guerra del 2003.

Las consignas por una amnistía incondicional y por derechos jurídicos, laborales y civiles opacaron las demandas en pro de una vaga “vía a la legalización” postulada por organizaciones no gubernamentales (ONGs) y por algunos sindicatos laborales. Se derrotó la agraviante legislación que haría criminales a los trabajadores indocumentados. La discusión pública se concentró en los inmigrantes como trabajadores en lugar de como criminales.

Parecía que ya había llegado el momento de construir un amplio frente unido que no sólo pudiera mejorar la vida de los inmigrantes sino que también desafiara a la globalización corporativa, la cual es la primera causa de que haya tantos inmigrantes. Pero en los meses siguientes, las masas desaparecieron de las calles, a la vez que se empeoraba la situación de los inmigrantes.

El Congreso reforzó los planes de crear centros de detención para los inmigrantes indocumentados y, con el apoyo del Partido Demócrata en el Senado, aprobó el proyecto para extender la muralla a lo largo de la frontera de EEUU y México. Hoy día, los Milicianos (Minutemen) fascistas patrullan la frontera y se postulan para mesas directivas de escuelas y para los concilios de los ayuntamientos. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) siembra el terror entre los inmigrantes asediándolos en sus propias casas enfrente de sus hijos y en el trabajo, e incluso en el transporte público. Grupos de derechos de inmigrantes y algunos sindicatos condenan las redadas y las deportaciones, pero no se organizan para acabar con las mismas.

¿Por qué la pérdida de fuerza del movimiento?

Haciendo el trabajo de los patrones. No hay que culpar a las bases de los inmigrantes, cuyo valor nos recuerda al de los luchadores por la libertad negros durante los años de 1950 y 60.

La responsabilidad recae en los hombros de los falsos líderes que crean estrategias equivocadas: tímidos activistas de las ONGs, burócratas sindicales y líderes de coaliciones que apagaron los ímpetus callejeros para proteger a los políticos del Partido Demócrata durante la temporada de elecciones. Esto confirió a los demócratas la libertad de votar en pro de leyes tales como la de erigir una verja fortificada en la frontera y de ignorar los ecos de la Alemania nazi cuando a medianoche se tocaban las puertas de los inmigrantes.

Muchos de dichos falsos líderes son estalinistas (miembros del Partido Comunista, con frecuencia ocultos, y sus parientes políticos) o nacionalistas culturales (en pocas palabras, “mi grupo oprimido es mejor que el tuyo, y los gringos también”). Operan como una “casta media”: se anuncian como representantes de los trabajadores y de los oprimidos, pero en realidad lo que buscan es la coexistencia pacífica de los trabajadores y la clase dirigente.

Usan estereotipos anti-comunistas para difamar a los socialistas que tratan de hacer notar lo inútil que son las reformas a medias. Recomiendan cautela y temen la radicalización de las masas. No cabe duda que tuvieron terribles pesadillas cuando decenas de miles de estudiantes abuchearon al alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, demócrata, cuando les dijo a los jóvenes que “respetaran las reglas”.

He aquí algunos ejemplos de cómo han tratado de mermar el movimiento:

• Durante un congreso en junio pasado en Los Ángeles, un representante del Partido Comunista y sus aliados se opusieron a una propuesta para realizar “elecciones alternativas” para dar una voz a los inmigrantes que carecen de derechos civiles, arguyendo que mermaría el apoyo de los demócratas.

• En Pórtland, Oregón, representantes de una ONG permanecieron callados acerca de los ataques que los Milicianos habían planeado en centros de jornaleros — a pesar de la exitosa defensa de otro centro que fue organizado por el Partido de Libertad Socialista (FSP), Mujeres Radicales (RW), y otros.

• Una coalición de derechos de inmigrantes de Pórtland rechazó a los socialistas francos, y la Coalición del 1º de Mayo de Nueva York impidió a los socialistas que hablaran en la manifestación.

• Especialmente en la Costa Occidental, los nacionalistas culturales se han enfocado casi exclusivamente en los latinos y, en reuniones, han trivializado las cuestiones feministas y ridiculizado a las mujeres participantes. Esto ha mermado los esfuerzos por construir la solidaridad con los inmigrantes africanos, las mujeres inmigrantes y los africano-americanos.

Pero cuando el movimiento busca aliados, los encuentra. Para el Día del Trabajador (May Day) en Los Ángeles, las feministas latinas de Planned Parenthood movilizaron a cientos de personas y se unieron al Contingente Laboral y Feminista de las RW, así como lo hizo el grupo anti-guerra Code Pink. Activistas homosexuales de Out Against the Border marcharon en Los Ángeles durante el desfile del Día del Trabajo (Labor Day), y la marcha por los derechos de inmigrantes del Día del Trabajo en Seattle recibió una acogida positiva por parte de la comunidad africano-americana.

Por la unidad de los trabajadores. El propósito de las redadas de la ICE es estimular el apoyo al estratagema de los “trabajadores invitados” (“guest workers”), componente de la “reforma” migratoria que tanto republicanos como demócratas apoyan. Los patrones están ansiosos de conseguir trabajadores con salarios bajos que no tengan derechos legales y que puedan ser deportados por hacer huelgas, por perder su trabajo o simplemente por quejarse.

Casi al unísono, los grupos de derechos de inmigrantes más cautelosos están abandonando discretamente sus reivindicaciones contra el plan de trabajadores invitados. Por ejemplo, aunque tanto la Coalición del 1º de Mayo de Nueva York como la Coalición del 25 de Marzo de Los Ángeles habían presentado previamente dicha reivindicación, no se incluyó en la plataforma publicada por el nuevo Movimiento Nacional de Derechos de Trabajadores e Inmigrantes del Día del Trabajador, a pesar de que ambos grupos tuvieron un papel importante en su elaboración.

Sindicatos, entre otros el Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU) y Los Campesinos Unidos, justifican su apoyo a este plan con el argumento de que cualquier tipo de legalización es mejor que ninguna.

Algunos miembros del SEIU están luchando valientemente por revertir la postura del sindicato. (Nuestros lectores pueden firmar su petición en www.noworkerisillegal.org.) Ellos reconocen que la inmigración es una cuestión de los trabajadores contra los patrones. Si los inmigrantes siguen sufriendo abusos, todos los trabajadores los sufrirán.

Y, después de todo, no existiría el movimiento laboral de EEUU sin los inmigrantes que dirigieron las batallas para crear sindicatos y que lograron establecer la jornada de ocho horas, las leyes de salud y seguridad, y la protección contra el trabajo infantil. Ahora es la tarea de los sindicalistas de EEUU el defender a sus hermanas y hermanos que son trabajadores indocumentados, quienes son condenados por cruzar las fronteras que cruzan libremente las corporaciones.

Como modelo de esfuerzo, los Trabajadores Organizados por la Solidaridad Laboral (OWLS), un grupo multirracial y multisindical de Seattle, está exhortando a los sindicatos para que adopten las resoluciones que apoyan la apertura de las fronteras y que ofrecen sus establecimientos como santuarios libres de redadas de la ICE. Dos sindicatos locales han hecho lo anterior hasta ahora. (Para recibir una copia de la resolución, llama al 206-949-4552 o envía un mail a mreigel6@comcast.net.)

Es crucial que los militantes laborales que defienden los derechos de los inmigrantes también exijan que sus sindicatos dejen, de una vez por todas, de depender del Partido Demócrata para recibir la ayuda que nunca llegará.

La insurgencia inmigrante no se ha terminado aún. Organizaciones estudiantiles y comunitarias están comenzando a protestar contra las redadas de la ICE en Los Ángeles y otras ciudades. Algunos están planeando plantones, una vez más, para el 1º de mayo de este año.

Éstas son conmovedoras señales de vida. Es el momento de construir un movimiento abierto y democrático que acoja a los líderes radicales, que acepte la discusión de las causas básicas de la explotación de inmigrantes, que se fortalezca por medio de las alianzas con todos los que son oprimidos por el mismo sistema y, ultimadamente, que reconozca la necesidad del socialismo para terminar con la miseria causada por el capitalismo en todo el mundo.

• ¡No más migración forzosa causada por las políticas militares y económicas de EEUU!

• ¡No a los programas de trabajadores invitados — ¡no a la servidumbre bajo contrato! ¡Empleo para todos con salarios sindicales!

• ¡Que se acabe la ICE y el Departamento de Seguridad Nacional! ¡Que se les abran las fronteras a los trabajadores y que se les otorgue la amnistía a todos los inmigrantes!

Yuisa Gimeno organizó a sindicalistas y feministas para protestar contra los Milicianos en la frontera de EEUU y México. Muffy Sunde ayudó a defender la última clínica de abortos de Mississippi contra los ataques de los derechistas. Las puedes contactar en Los Ángeles al 323-369-6343 o lafsprw6@aol.com.

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