Imperialismo, Iraq y el Derecho a Resistir: De cómo el movimiento anti-guerra y las feministas pueden cambiar el destino de dos países

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Todos los días en las noticias, los lectores y televidentes ven imágenes de la resistencia iraquí, la cual parece cada vez más terrorista e inclusive desenfrenada. En parte, esto se debe al sesgo de los medios de comunicación de EEUU.

Sin embargo, al mismo tiempo muchos iraquíes medios que no quieren la ocupación de EEUU están furiosos. El 1º de marzo, según se informó, más de 2,000 personas se manifestaron en Hilla contra el ataque de bomba suicida más sangriento hasta la fecha, el cual mató a 115 e hirió a 148 personas.

Por eso, no es de sorprender que el llamado del Partido de Libertad Socialista (PLS) en pro del apoyo a la resistencia iraquí sea una postura minoritaria. Muchas organizaciones anti-guerra y de izquierda ni siquiera abordan esta cuestión, particularmente en los Estados Unidos..

Pero el PLS afirma que los activistas anti-guerra no sólo tienen la obligación de apoyar a la resistencia, sino que eso es exactamente lo que necesita el movimiento para crecer y para hacerse más fuerte políticamente.

¿De dónde proviene dicha obligación?

El derecho a la auto-determinación

Vivimos en la edad del imperialismo, el cual V.I. Lenin definió simplemente como la fase monopolista del capitalismo. Los grandes monopolios corporativosgobiernan literalmente el mundo.

Las naciones, las cuales son un producto secundario del desarrollo capitalista en sí mismo, desempeñan cada vez más abiertamente la función de defensores de los intereses comerciales. Las naciones que albergan las mayores corporaciones son los países imperialistas, los cuales subyugan económicamente a los países menos desarrollados y, de ser necesario, militarmente.

Aquí es donde entra en juego el derecho de las naciones a la auto-determinación. Es un derecho democrático básico como el vivir sin racismo, sexismo y heterosexismo. ¡Este principio incluye, antes que nada, el derecho a expulsar a ejércitos de ocupación!

Los pueblos de las naciones imperialistas tienen la responsabilidad especial de defender, de cualquier forma posible, a las naciones que subyugan sus propios países. EEUU. derroca regularmente a los gobiernos de otras naciones. Necesitamos detenerlos y nuestro pueblo necesita tener el valor de denunciarlos y de poner manos a la obra. En la realidad, esto significa que el movimiento contra los sucesos de Irak debe hacer más que simplemente pronunciarse como pacifista o anti-guerra.

Hay dos bandos en la guerra de Irak. Uno es un agresor imperialista que está librando una feroz batalla por el lucro y la dominación global a expensas de las vidas, condiciones sociales y derechos, no sólo de los iraquíes sino de su propio pueblo. El otro bando es la resistencia que, al defender a su sitiado Irak, está cuestionando el derecho mismo a existir del imperialismo. El meollo del asunto es, ¿en qué bando te encuentras tú?

Vietnam: derrota de los explotadores.

Esta misma pregunta fue postulada durante la Guerra de Vietnam. Como hoy, los liberales y muchos radicales mantuvieron sus demandas al mínimo pues suponían que de esa forma podrían atraer más gente al movimiento. El Partido Socialista Obrero, el cual dominaba la organización de los comités de movilización anti-guerra, insistía en el lema mono-temático de “¡Fuera Ahora!” y evitaba exigencias de más alcance y otras que tuvieran que ver con la vida en EEUU. Excluían los puntos de vista radicales de sus charlas y preferían presentar a políticos demócratas que apoyaban al imperialismo en general pero que no estaban de acuerdo con las tácticas de la guerra.

El Partido de Libertad Socialista, por otra parte, diseminaba información acerca de la causa capitalista de la guerra y de la necesidad de apoyar explícitamente a los vietnamitas. Y defendíamos esta posición en las calles.

A medida que crecía el movimiento, “Victoria para el Viet Cong” se convirtió en un lema militante popular. Los GI´s adoptaron este sentimiento con ánimo de venganza y, ultimadamente, las tropas de EEUU. en rebelión hicieron que se detuviera la maquinaria militar. Esto permitió que el decidido ejército popular vietnamita triunfara, una victoria que asustó a tal grado a la élite del poder que no se atrevió a enviar tropas para ninguna otra ocupación durante treinta años.

Por supuesto, la actual resistencia iraquí no es el Viet Cong, el cual tenía ideales socialistas (aunque distorsionados por los dogmas retrógradas y por el burocratismo del estalinismo). ¿Y la resistencia iraquí?

Una oposición iraquí polifacética

Las luchas de las naciones por la liberación dentro del capitalismo tienen una naturaleza dual, algunos aspectos tienden a defender los intereses de los trabajadores; otros, a mermarlos.

Por ejemplo, en las naciones oprimidas la clase gobernante local explota a la clase trabajadora e invariablemente también hace pactos con el imperialismo. Con frecuencia su autoridad se basa, en parte, en estructuras del pasado feudal, cuya subsistencia permite por esa mera razón. Hoy día, en el Oriente Medio, este aspecto reaccionario del nacionalismo es representado principalmente por el fundamentalismo islámico; en Irak, los seguidores de Hussein son también parte de esta tendencia.

Sin embargo, las naciones oprimidas también tienen aspectos progresistas que provienen de la lucha contra el imperialismo, la cual interesa sobre todo a los trabajadores y son éstos los que, por lógica, la deben dirigir. El grado de su dominación real es lo que determina cuán progresista será el movimiento de liberación.

De esta forma, la naturaleza contradictoria de la resistencia iraquí es una cuestión lógica. Los reaccionarios religiosos no están luchando por los trabajadores y es por eso que, hacen uso de un terrorismo injustificable contra los civiles iraquíes, incluyendo a mujeres, activistas laborales, y gente que trabaja para los EEUU. sólo para sobrevivir. Sin embargo, hay que recordar que algunos de los ataques, como el asesinato de la conocida trabajadora de ayuda humanitaria, Margaret Hassan, pueden ser perpetrados por la CIA o demás fuerzas de EEUU. Después de todo, son los EEUU. los que más se benefician de la violencia sectaria.

La mayor parte de la empatía por la derecha islámica es causada por el fracaso de la izquierda estalinista de tomar la iniciativa cuando tuvo la oportunidad, después del derrocamiento de la monarquía en 1958. Hoy día, el desprestigiado Partido Comunista iraquí, honrando su pasado oportunista, apoya la ocupación y
participa en los gobiernos títeres.

Otros izquierdistas, empero, son parte activa de la oposición, y están luchando por objetivos muy diferentes que los reaccionarios: por un estado secular, por derechos integrales para las mujeres, por la propiedad pública de las industrias del petróleo y otras. Son parte del cuadro de la resistencia que los medios de EEUU. no están mostrando – una resistencia armada que es, en realidad, diversa políticamente, además de comprender a movimientos de masas de sindicatos laborales, organizaciones de desempleados, socialistas y mujeres (Ver artículos previos del FS en www.socialism.com/.)

La resistencia en Irak refleja el conflicto tanto externo como interno: contra los EEUU. y entre los reaccionarios y los progresistas. De máxima importancia para el resultado de esta lucha es el papel de las mujeres en la misma – tema acerca del cual los revolucionarios rusos como Lenin y Leon Trotsky tenían mucho que decir. Su perspectiva fue corroborada durante otra revolución, la que derrocó al Shah de Irán en 1978.

Los trabajadores bancarios de Irán, la mayoría mujeres, impidieron que el Shah que estaba huyendo se robara la riqueza nacional. Cientos de miles de personas se manifestaron contra la reimposición del velo cuando los reaccionarios mullahs comenzaron su marcha hacia la toma del poder.

Pero cuando el PSL y su organización hermana, las Mujeres Radicales, apoyamos a las mujeres iraníes que se oponían al uso obligatorio del velo, nos dijeron que éramos “insensibles a las normas culturales” de un país oprimido – ¡nos lo dijeron otras feministas y socialistas! Pensábamos, sin embargo, que si triunfaba la opresión de las mujeres en Irán, la revolución sucumbiría.

Desgraciadamente, teníamos razón. El régimen fundamentalista del Ayatollah Khomeini surgió a expensas de las mujeres. Muchos izquierdistas prepararon el camino rehusándose a defender a las mujeres contra los ataques; ellos mismos sufrieron las consecuencias cuando Khomeini se vengó exterminándolos o exiliándolos.

Dado que el movimiento de resistencia está tan mezclado, el apoyo de los activistas anti-guerra a los elementos progresistas de dicho movimiento, como la Organización por la Libertad de las Mujeres de Irak, puede marcar una diferencia real en la dirección que tome – y en lo que suceda cuando por fin se expulse a los imperialistas. La abstención y la espera en las márgenes, por el contrario, no ayudarán en lo más mínimo a mantener a la derecha islámica fuera del poder.

Su lucha es la nuestra

El apoyo a la resistencia iraquí también proporcionará el tan necesitado ímpetu en los movimientos de los EEUU. Un persuasivo mensaje anti-imperialista dará valor a muchos que todavía temen ser llamados traidores o simpatizantes de los terroristas; pondrá en alerta al estado policial, y asociará la lucha en pro de una mejor vida para los trabajadores de EEUU. con la libertad en Irak.

Los pueblos oprimidos y explotados de los EEUU. e Irak tienen el mismo enemigo. ¿Quién se beneficia cuando los adolescentes y los reservistas maduros mueren por el petróleo? ¿Cuando no se les proporciona una educación apropiada a los niños o ninguna educación en absoluto? ¿Cuando los “valores familiares” o Sharia determinan cómo deben vivir su vida las mujeres? ¿Cuando la jubilación se pasa trabajando en MacDonald´s o hurgando en sus basureros? ¿Cuando el don de la gente parar crear arte, poesía o música no tiene espacio para expresarse? ¿Cuando el Pentágono destruye y envenena el mundo? ¿Quién se beneficia?

Todos los habitantes del planeta somos afectados por la difícil, contradictoria, inspiradora y heroica resistencia iraquí. Ya es hora de tomar partido y de luchar.

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