Las elecciones de Argentina: un giro hacia la derecha

Manifestantes salieron a las calles pocos días después de que el libertario de derecha Javier Milei asumiera la presidencia. Este arremedo de Trump vociferó contra el sistema pero rápidamente impuso duras medidas de austeridad contra los trabajadores.

Miembros de organizaciones sociales salieron a las calles de Buenos Aires el 14 de septiembre de 2023 para protestar contra las políticas económicas de derecha.
Share with your friends










Submit
This article in English

Hace menos de una década, Javier Milei de repente empezó a tener una presencia mediática incomprensiblemente frecuente que rápidamente se magnificó injustificadamente. Aun así, casi nadie pensó que emergería como presidente de Argentina en 2023. Su retórica contradictoria, sus ataques verbales al establishment, sus analogías incomprensibles y su apariencia desaliñada y cómica lo convirtieron en el tema ideal de los comentarios políticos y los programas de chismes. A los estadounidenses, ¿no les resulta familiar todo esto?

Como empleado de un grupo empresarial propietario de la empresa multimedia “América”, Milei comenzó a tener espacios casi diarios en los programas de la empresa. Con una línea capitalista de libre mercado, y un fuerte tono reaccionario, atacó a los gobiernos anteriores desde la derecha.

Entrada en la política

No fue hasta 2021 que decidió emprender una carrera política. Como economista, se centró en la crisis económica y financiera de Argentina para seducir a un electorado desencantado con el gobierno y angustiado por sus condiciones de vida: inflación anual del 140%, depreciación de los salarios y pobreza creciente. Milei aprovechó esta desilusión para introducir el concepto de “casta política” y para culpar a este sector -desde los políticos electos hasta los trabajadores públicos- como el origen de todos los males.

Su crecimiento electoral fue rápido. Luego de convertirse en diputado de la ciudad de Buenos Aires con el 17% de los votos, decidió lanzar su candidatura presidencial.

En las primarias de 2023 obtuvo la mayor cantidad de votos de todos los partidos, un 30%. Estas elecciones se caracterizaron por una baja participación electoral y una contienda muy reñida entre los tres candidatos principales. Hubo menos de tres puntos porcentuales entre Milei (primero) y Massa (tercero).

Esta fue una llamada de atención para el establishment. La mejor candidata para las grandes empresas y el Fondo Monetario Internacional era Patricia Bullrich, del partido de centroderecha, Juntos por el Cambio, quien había quedado en segundo lugar en las encuestas. Este es el partido de Mauricio Macri, presidente de 2015 a 2019.

Milei se consideraba un candidato poco confiable, no por sus posturas ideológicas, sino por su debilidad y su tendencia a causar hostilidad, lo cual podía amenazar la necesaria “paz social” que exigen los poderes políticos gobernantes.

Los medios de comunicación, que previamente menospreciaban la retórica “libertaria” de Milei, comenzaron a comprender que una victoria de Milei podría ser un grave problema. La propaganda cambió de curso y la consiguiente campaña de temor tuvo su efecto en las urnas. Sergio Massa, político y ministro de centroderecha de Economía del gobierno de austeridad neoliberal saliente, basó su campaña en la preservación de la confianza y el apoyo del imperialismo internacional.

Massa, del Partido Justicialista, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales con un 37%, relegando a Milei de La Libertad Avanza al 30% y a Bullrich de Juntos por el Cambio a un exiguo 24%.

Sin embargo, para sorpresa de muchos, la ronda final terminó con una clara victoria por once puntos de Milei, quien contaba con el apoyo de Juntos por el Cambio del expresidente Macri. Dado que Macri fue el arquitecto de la victoria de Milei, su partido asumió dos poderosos puestos en el gabinete: los ministerios de Economía y Seguridad o, en términos de nuestra clase, ministerios de Recortes y Represión.

Austeridad y rebelión

Los recortes eran una apuesta segura, ganara quien ganara. La versión de Milei es la que vimos en unas semanas. Sin aprobación del parlamento, emitió decretos de “emergencia” que desregularon la economía, devaluaron el peso en un 120%, atacaron los derechos de los trabajadores y criminalizaron las protestas. Estas políticas feroces han golpeado duramente a los trabajadores, a la agobiada clase media y a las pequeñas y medianas empresas.

Sólo se beneficiarán unas pocas grandes empresas nacionales y muchas extranjeras, como “BlackRock”, Elon Musk y otras multinacionales imperialistas, las cuales ya se están frotando las manos ante la perspectiva de saquear los vastos recursos humanos y naturales de Argentina.

Lo cierto es que, como en el pasado, el pueblo argentino no está dispuesto a rendirse. Los trabajadores y la clase media salieron masivamente a las calles tras el decreto de emergencia de Milei del 20 de diciembre, emitido apenas diez días después de su toma de posesión. Incluso sus propios votantes salieron a demostrar que nunca tuvieron la intención de darle un cheque en blanco.

La situación ha obligado a la burocracia de la Confederación General del Trabajo (CGT), el grupo sindical más grande de Argentina, a organizar una huelga general nacional el 24 de enero. La lucha no se ganará en los tribunales ni en el parlamento, sino en las calles.

Share with your friends










Submit