Las ocupaciones de Israel deben llegar a su fin

No puede haber paz en Medio Oriente mientras Israel ocupe Palestina con el apoyo por Estados Unidos debido a sus propias razones económicas y geopolíticas. Es de esperar que la protesta mundial por el ataque total de Israel a Gaza haga más inminente la liberación.

Caracas, Venezuela — Manifestantes muestran apoyo a los palestinos durante el continuo conflicto entre Israel y Hamas. FOTO: Gaby Oraa / Reuters
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Israel está perpetrando una masacre en Gaza, efectuando horrendos bombardeos, continuos e indiscriminados y organizando una intensa invasión terrestre. Los líderes israelíes afirman que su única intención es aniquilar a Hamas, pero la matanza y mutilación de decenas de miles de palestinos demuestra lo contrario: es decir, que el Estado sionista tiene la intención de resolver su “problema palestino” mediante el genocidio.

El gobierno de Netanyahu ha hecho total el bloqueo de Gaza, atrapando a los palestinos en condiciones inhabitables bajo las bombas que les caen encima. Israel ha cortado el agua, la electricidad y el suministro de combustible y medicinas mientras destruye descaradamente los hospitales.

Gaza ha sido una congestionada prisión al aire libre para 2.3 millones de personas en 140 millas cuadradas. Ahora es un cementerio. A partir de mediados de noviembre, más de 420 niños mueren o resultan heridos cada día. Miles más están desaparecidos o enterrados bajo los escombros. Esta es una tragedia no sólo para los palestinos, sino para la humanidad.

En todo el mundo, las acciones para salvar a Palestina están creciendo rápidamente en número e intensidad. Entre los cientos de miles de manifestantes se encuentran judíos antisionistas que denuncian audazmente la masacre de Israel, ocupan el Capitolio de Estados Unidos y se manifiestan en todo Estados Unidos en las movilizaciones judías más grandes de la historia en pro de Palestina.

La esperanza es que estas protestas dinámicas puedan convertirse en un movimiento internacional de la clase trabajadora, una fuerza que no sólo pueda liberar a los Territorios Ocupados, sino que también acelere el fin del sistema capitalista subyacente que valora las ganancias por encima de todo.

La opresión y su consecuencia: la rebelión

El sionismo es una ideología que postula que el área ocupada hoy por Israel debe ser una nación exclusivamente judía, sin importar que los pueblos árabes hayan vivido en el territorio durante siglos. Sus defensores han tratado de aplastar y hacer desaparecer a los residentes palestinos desde la creación de Israel en 1948.

Los vencedores imperialistas de la Segunda Guerra Mundial formaron Israel de concierto con los sionistas que exigían un Estado judío. Intentaron establecer un puesto de avanzada fortificado para proteger sus intereses petroleros contra la amenaza de las revoluciones árabes. Los judíos exhaustos y empobrecidos desplazados por el Holocausto nazi fueron de los primeros ciudadanos.

Israel ocupó la Franja de Gaza, Cisjordania y el este de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días de 1967 con los países vecinos. Posteriormente permitió el gobierno autónomo en Gaza, pero mantuvo un control rígido de las finanzas y el suministro de bienes esenciales a Gaza.

En 2006, los habitantes de Gaza eligieron a Hamas para gobernar, rechazando a la corrupta Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y su partido político Fatah. Hamas es un movimiento fundamentalista islámico militante y una agencia de ayuda que surgió de la reaccionaria Hermandad Musulmana. Al principio, Israel alentó financieramente a Hamas como contraataque a las fuerzas seculares de izquierda detrás de la OLP. Ahora, el gobierno israelí condena a Hamas y lo utiliza para desviar las críticas al terrorismo del Estado sionista.

El ataque sorpresa de los combatientes de Hamas en Israel el 7 de octubre elucidó la difícil situación del pueblo palestino y demostró una vez más su voluntad de resistir contra la ocupación. Al mismo tiempo, su brutalidad hacia los civiles decepcionó a algunos partidarios de la causa palestina y aumentó las divisiones entre muchas clases trabajadoras árabes y judías en Israel y Palestina, quienes deben encontrar una causa común para que se solidifique alguna solución. Netanyahu utilizó el ataque de Hamas como pretexto para tomar crueles represalias.

Una agitación que hace temblar la tierra

El principal financiador y protector de Israel es Estados Unidos, que tiene la intención de frenar los “disturbios” en Oriente Medio, mantener el flujo de petróleo y contrarrestar a su enemigo Irán.

La ayuda militar estadounidense anual de 4 mil millones de dólares se destina a Israel, principalmente en subvenciones para comprar equipos y servicios militares de fabricantes estadounidenses. Estados Unidos mantiene bases militares en Israel y recientemente firmó un contrato multimillonario para construir instalaciones a sólo 20 millas de Gaza.

Hoy en día respalda el ataque de Israel con aviones militares de carga, fuerzas especiales estadounidenses en tierra, drones y satélites espías, asesores militares de alto nivel enviados a Israel y aviones de recopilación de inteligencia en portaaviones en el Mediterráneo.

A pesar de las apariencias, el respaldo estadounidense a Israel nunca ha sido incondicional. Se basa en cálculos sobre lo que mejor se adapta a los intereses estadounidenses, punto. ¿Qué va a pasar con la relación entre Israel y Estados Unidos? Eso aún está por verse. Sin embargo, es seguro que la crisis actual, que repercute en todo el mundo, está provocando una reorganización de proporciones masivas, que posiblemente implique una guerra más amplia. No hay vuelta atrás al estatus quo existente antes del ataque de Hamas.

Cómo poner fin a la masacre

Especialmente importante en la oposición internacional a la guerra de Israel es el papel de los sindicatos y las organizaciones laborales. Aquí es donde comienza la acción con la ayuda del movimiento laboral que puede parar la producción y el transporte, así como unir a las personas sobre una base de clases a pesar de otras diferencias que existen entre ellas.

Ya se están produciendo acciones y boicots laborales. En un caso dramático ocurrido del 3 al 6 de noviembre, cientos de manifestantes en los puertos de Oakland, California, y Tacoma, Washington, lograron retrasar durante varias horas el buque de guerra Orlando, que transportaba armas para Israel. Mientras tanto, los trabajadores sindicales están introduciendo resoluciones para su discusión y adopción en sus capítulos locales que exigen derechos para los palestinos.

El Partido de Libertad Socialista cree que el objetivo del movimiento no debería ser volver a la situación anterior al 7 de octubre mediante llamamientos a un alto el fuego. En lugar de ello, las demandas deben instar directamente a Israel y a Estados Unidos a poner fin al genocidio y la ocupación.

  • Detengamos el ataque a Gaza ahora. ¡Terminemos con la ocupación ahora!
  • Pongamos fin a todo apoyo militar y económico de Estados Unidos a Israel.
  • Que se salgan las tropas estadounidenses de Medio Oriente.
  • Apoyemos el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS).
  • Que exista el pleno derecho al retorno y a la autodeterminación de los palestinos.
  • Por un Estado laico, socialista y democrático con iguales derechos para árabes y judíos, integrado en una federación de repúblicas socialistas de Oriente Medio.

Henry Noble es un escritor y activista laboral judío antisionista y ex secretario nacional del Partido de Libertad Socialista.