Línea Internacional Canadá: Refugiados económicos chinos sufren detenciones y abusos

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El verano pasado, 591 emigrantes chinos de la provincia de Fujian llegaron a la costa de British Columbia. Son familias de trabajadores que escapan de la problemática económica de China y que habían pasado meses en los compartimentos de carga insalubres de cuatro cargueros decrépitos. A cambio del privilegio de cruzar el Pacífico en estos barcos de esclavos de hoy día, tuvieron que aceptar el acuerdo de trabajar para pagar $40,000 a cada uno de los contrabandistas que los introdujeron ilegalmente.

El abuso provoca huelgas de hambre. La Policía Real Montada del Canadá estaba preparada y esperando a los recién llegados, a quienes detuvieron, catearon, esposaron y les pusieron ca.pu.chas. Después la mayoría de éstos fueron detenidos en tiendas de campaña en campos de concentración improvisados, donde se abusó de ellos verbal y, a veces, físicamente.

A medida que se aproximaba el invierno, el gobierno federal transportó a los fujianos a pri.siones en todo British Columbia. Se les ha denegado suficiente asesoría legal, servicios adecuados de intérpretes y la garantía de fechas de audiencias para determinar su situación legal.

El 6 de noviembre, 40 mujeres refugiadas que se encuentran en una cárcel de la ciudad de Burnaby lanzaron una huel.ga de hambre para protestar en contra del pésimo tratamiento. Después de unos pocos días, la mayoría de los demás prisioneros inmigrantes hicieron lo mismo.

Organizarse contra las calumnias de los medios. El tratamiento racista de los inmigrantes por parte del gobierno del Partido Liberal es apoyado por el derechista Partido Reformista (Re.form Party), por grupos de ultra.derecha y por los medios corporativos.

A lo largo de todo el verano, la prensa nacional estimuló reacciones adversas con titulares que clamaban acerca de una “Invasión de Extranjeros” y “Vuelvan a Casa.” Los artículos des.cribían a los inmigrantes co.mo “criminales,” “ilegales” y “un lastre para la beneficencia pública.”

Los activistas de los derechos de inmigrantes se movilizaron como respuesta. La Asociación de Chinos Canadienses de Vancouver dirigió una campaña que insistía en que los editores disminuyeran el tono histérico y las caracterizaciones peyorativas. Además, mujeres inmigrantes y nacidas en Canadá formaron conjuntamente en Van.couver un grupo llamado DARE (Acción Directa contra la Explotación de Re.fugiados). DARE ha tenido conferencias de prensa y manifestaciones para edu.car acerca de los inmigrantes asiáticos y apoyar a los huelguistas del hambre.

Una historia de explotación y hostilidad. La razón del antagonismo oficial hacia los fujianos es simple: las políticas migratorias de Canadá están dirigidas a las necesidades cambiantes de las grandes empresas.

En el siglo XIX, cuando los industriales necesitaban mano de obra barata pa.ra comunicar el país por tren, el gobier.no abrió sus puertas a las masas pobres de China. Luego, cuando el peligroso proyecto fue terminado y los hombres inmigrantes intentaron traer a sus familias, las empresas y la prensa provocaron motines racistas contra los chinos y se aprobó la Ley de Exclusión de Chinos.

Hoy día, la Migración canadiense está rogando que llegue gente. La población nativa de Canadá se está reduciendo y el gobierno ha fijado un objetivo de 225,000 nuevos inmigrantes al año.

Pero en 1998 sólo se permitió que entraran 180,000 inmigrantes a pesar de que hay 400,000 solicitantes esperando.

Esto se debe a que las guerras y los desastres económicos han creado un planeta repleto de inmigrantes; países como Canadá, Estados Unidos y Australia temen un flujo abrumador de inmigrantes pobres con potencial para la rebelión.

Por eso exhortan a los blancos europeos y a los ricos a que inmigren mientras que les deniegan la entrada a los indigentes.

Pero son estos mismos países capitalistas desarrollados los responsables del surgimiento de estas legiones de refugiados causadas por campañas militares contra países como Yugoslavia e Irak y de políticas económicas que devastan al mundo en desarrollo.

China, por ejemplo, se enfrenta a una enorme coerción de parte del mundo capitalista para cambiar a una economía de mercado. Dicha presión ha dado como resultado el establecimiento de zonas de libre comercio donde más de 18 millones de personas trabajan hoy día como mano de obra barata para las grandes industrias como Wal-Mart, Kmart, Nike y Ralph Lauren. Al mismo tiempo, la carrera hacia la economía de mercado ha dado como resultado el cierre masivo de industrias necesarias socialmente que se han denominado “no rentables.” Aproximadamente 200 millones de chinos están desempleados; lo que es un contraste tremendo con los tiempos en los que la economía socializada de China le garantizaba un empleo a casi todos los ciudadanos.

Ahora, los mismos países capitalistas, los cuales son responsables en una gran medida de la crisis económica de China, están rechazando a los refugiados que ha producido dicha crisis.

¡Abran las fronteras! Mientras que se persigue a los trabajadores como los fujianos que cruzan fronteras arriesgando la vida en busca de mejores oportunidades, se asegura el libre movimiento de corporaciones mediante acuerdos y agencias comerciales tales como el TLC y la Organización Mundial del Comercio. Tenemos que destruir esta doble cara.

DARE y el Comité Socialista del Nuevo Partido Democrático (NDP, según las siglas en inglés) de B.C. han dado un paso en esa dirección al exigir una definición oficial de “refugiados” que incluya a aquéllos que sufren, no sólo de persecución política, sino de opresión económica.

Pero se necesita más: es necesario abrir las fronteras completamente permitiendo así que los recién llegados disfruten de los mismos derechos y privilegios que los residentes a largo plazo.

La competencia entre los trabajadores de diferentes naciones por empleos dignos no es una excusa para mantener fortificadas las fronteras. ¡No hay una buena razón de que, al hacer a un lado el egoísmo de los patrones, haya escasez de empleos dignos! Si se redujeran las horas de la semana laboral, sin reducción de salario, todos podrían tener trabajo.

Si el NDP y los activistas pro inmigrantes quieren tener un impacto en el sistema, deben ser intrépidos. Necesitan exigir la apertura de las fronteras y el empleo para todos por medio de una reducción de la semana laboral. ¡Demos un ejemplo convincente en Canadá para que lo sigan los trabajadores de todo el mundo!

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