Los políticos cínicos culpan a los inmigrantes de los problemas de EEUU

Share with your friends










Submit
This article in English

La ética del prepotente siempre ha sido, “Cuando te descubran, culpa a la victima.” En la política, se llama buscar un chivo expiatorio; Adolf Hitler era un maestro en esto.

Por siglos, los Estados Unidos han aplicado está política a los trabajadores inmigrantes — desde el primer esclavo africano traído a América por la fuerza hasta el refugiado más reciente que llega actualmente de Haití, de El Salvador, de Afganistán o de cualquier otra de las incontables áreas problemáticas del planeta Tierra.

Las grandes empresas y sus dos partidos capitalistas se encuentran anegados con problemas económicos que no pueden solucionar sin sacrificar sus ganancias. Por eso están orquestando un nuevo ataque violento y racista en contra de aquéllos que vienen para acá huyendo de la pobreza y las dictaduras en otros países — injusticia doble, ya que estas condiciones amargas las ha creado usualmente en primer lugar la clase gobernante de los Estados Unidos.

Pero los adictos al lucro han creado su propio contrincante fatal.

Los inmigrantes han demostrado que no son un grupo de mano de obra temeroso, manipulable ni prescindible sino una parte fuerte e integral de la clase trabajadora de los Estados Unidos con sentido común y liderazgo, radicalizados debido a los abusos tanto en sus países de origen como en su nuevo hogar.

Intensificación de la represión en California. Se está llevando a cabo un drama histórico a paso acelerado en California, un microcosmos de este país, de hecho del mundo.

Los políticos, la policía y los supremacistas blancos aquí están vociferando la misma solución para una economía deprimida — sacar a los inmigrantes.

“Salvemos a nuestro estado,” la infame iniciativa en la boleta de las elecciones de noviembre, es sólo una parte de la campaña más drástica y brutal en contra de los inmigrantes en la historia reciente de los EEUU.

El “SOS” denegaría todo tipo de servicios médicos a los indocumentados excepto por atención de emergencia, expulsaría de las escuelas públicas a los niños sin papeles y exigiría que los policías, doctores, maestros y trabajadores sociales reportaran a los inmigrantes “ilegales” a las autoridades.

Los oficiales electos se rehusan a ser superados por los patrocinadores derechistas de está proposición electoral.

• El gobernador republicano Pete Wilson, el cual apoya el SOS y que busca la reelección, recomienda que se prohiba conceder la ciudadanía a los niños nacidos en EEUU de trabajadores indocumentados.

• Su contrincante demócrata, Kathleen Brown, recomienda el control militar de la frontera así como los senadores demócratas Dianne Feinstein y Barbara Boxer, los cuales quieren negar incluso la atención médica de emergencia a los indocumentados.

• Los legisladores del estado han incluido cláusulas en contra de los inmigrantes en docenas de proyectos de ley. Las proposiciones incluyen el no proporcionar ayuda en caso de temblores a la gente indocumentada y militarizar la frontera por medio de la utilización de la Guardia Nacional.

Los carros de comida están proliferando en las esquinas de las calles de Los Angeles pues las madres inmigrantes tratan de alimentar a sus hijos vendiendo tamales y barritas de frutas hechas en sus casas. Las mujeres y los niños, que son los que más están sufriendo, serán los más afectados por la futura denegación de derechos y servicios.

Los inmigrantes y la mano de obra: una misma cosa. Varias coaliciones se han formado para luchar en contra del asalto a las nuevas personas que van llegando.

La marcha y manifestación del 28 de mayo atrajo a casi 25,000 personas al centro de Los Angeles. El movimiento de los trabajadores se manifestó con fuerza — ¡así como es debido! Los trabajadores latinos, fuertemente representados en la marcha, se han convertido en los activistas sindicales con más éxito de California del Sur — la espina dorsal de la huelga de los “dry-waleros” en julio de 1992, la campaña del sindicato de “Justicia para los Trabajadoresde la Limpieza” (Justice for Janitors) y la reactivación de la organización en el campo de los “Trabajadores del Campo Unidos” (United Farm Workers).

Los inmigrantes se encuentran a la vanguardia de la lucha laboral a 10 largo del estado. Los trabajadores de la industria de la confección de San Francisco, muchos de los cuales son mujeres chinas, han lanzado una campaña nacional para exigir sus cheques de pago a sus patrones que los están reteniendo.

En el programa del movimiento pro derechos de inmigrantes está una demostración masiva en octubre en Los Angeles.

Los organizadores están trabajando para obtener el apoyo de los otros chivos expiatorios del capitalismo — la gente de color, las mujeres, los judíos, las lesbianas y homosexuales, los izquierdistas y las personas que viven en la calle.

Y el simple hecho de realizar está demostración es un desafío a los políticos liberales y a los dirigentes de las organizaciones latinas y chicanas establecidas que quieren imponer un límite a la militancia en las calles en favor de la organización electoral para elegir a más demócratas — a pesar del hecho de que los oficiales demócratas fueron unos de los primeros en unirse al movimiento en contra de’ los inmigrantes.

El asedio a los recién llegados como política de los EEUU. El historial democrático nacional no es mejor que el de California.

Los refugiados haitianos fueron el primer grupo que Bill Clinton traicionó como presidente.

También quiere ahorrarse unos centavos limitando la elegibilidad de los mismos inmigrantes legales para conseguir estampillas de comida y otros tipos de ayuda — mientras que al mismo tiempo propone gastar $368 millones adicionales en 1995 para fortalecer la patrulla fronteriza.

Sean demócratas o republican os los que se encuentran en el poder, la inmigración es una llave de agua que se abre o se cierra para satisfacer las necesidades económicas y políticas del Capital.

La economía de Estados Unidos ha dependido siempre del trabajo de otros países. El objetivo del control de la inmigración es el de nunca excluir completamente a los trabajadores de origen extranjero sino de regular su número para poder así manipular el mercado de trabajo, de intimidarlos con amenazas de deportación, de explotar su vulnerabilidad pagándoles menos, de culparlos por las crisis en el ámbito laboral, de amenazar a otros trabajadores con la utilización de los inmigrantes como rompehuelgas y de utilizarlos para disminuir los salarios y las condiciones del ambiente laboral en general.

Los patrones usan el racismo para implementar está política rotundamente en contra de los trabajadores.

El flujo de inmigración es también una herramienta para satisfacer los intereses de los EEUU a nivel internacional.

Hasta tiempos recientes, por ejemplo, a los cubanos que pedían asilo político después de llegar aquí sin sanción se les concedía automáticamente como medio para mostrar “los males del comunismo.”

A los haitianos, sin embargo, que tienen más inclinación a simpatizar con la izquierda, se les ha caracterizado como refugiados económicos y se les ha negado el refugio de los asesinos militares que gobiernan a su país — los cuales el gobierno de los Estados Unidos finge aborrecer, pero con los cuales nunca ha dejado de colaborar.

Una lucha que se puede ganar. En el pasado, el movimiento laboral oficial ha abandona do a los trabajadores extranjeros, así como a las mujeres y a la gente de color, que generalmente no tienen afiliación sindical.

Pero está vez no será así. La fuerza de trabajo de hoy día, especialmente en California, es de inmigrantes, es femenina, es de piel obscura. Más y más sindicatos están llegando a comprender está cuestión.

Pero la alianza de los inmigrantes con el movimiento laboral sólo puede avanzar hasta cierto punto siempre y cuando este movimiento sea dirigido por porristas en pro del Partido Democrático. A medida que las coaliciones en defensa de los inmigrantes incrementan su energía, los burócratas laborales que prefieren retirarse de está lucha fundamental de la década deberían estar listos para hacer cambios rápidos o si no, para quitarse del paso.

Un frente unido con consciencia de clase capaz, no sólo de vencer al SOS, sino también de educar acerca de las causas básicas de la histeria en contra de los inmigrantes y capaz de desafiarla, deberá hacer 10 siguiente:

• Promover la solidaridad con los trabajadores a nivel mundial.

• Luchar por la apertura de las fronteras, disolver el INS y usar el dinero ahorrado para financiar servicios sociales y escuelas para todos .

• Vencer las leyes de “Sólo Inglés” y presionar para crear una educación multicultural y bilingüe.

• Prometer no dar un sólo voto, un dólar sindical, ni un minuto de ayuda para ir de puerta en puerta o en campañas telefónicas para los demócratas traicioneros.

• Postular candidatos en candidaturas de izquierda unidas como una alternativa de la clase trabajadora a los Wilson y a los Clinton.

• Usar la fuerza de los sindicatos de trabajadores para sindicalizar a los trabajadores no sindicalizados y construir un Partido del Trabajo anticapitalista que luche en contra de la gente intolerante y prejuiciosa en el cuerpo legislativo, los procesos electorales y en las calles.

Share with your friends










Submit