Después de casi dos años de una guerra de la derecha que ha devastado los derechos democráticos, que ha elevado los precios y que ha puesto la maquinaria de guerra a toda marcha, los trabajadores de EE.UU. necesitan desesperadamente un cambio de trayectoria. A medida que se acercan las elecciones medias, muchos intentarán aprovechar la avalancha demócrata para simplemente sacar del Congreso a los cómplices de Trump. Sin embargo, esto no provocará los cambios necesarios.
Reciclando el mantra de “el menor de los males”
El himno sindical Solidaridad Para Siempre habla del poder de los trabajadores para mejorar su vida al negarse a trabajar. Sin embargo, durante el verano y el otoño, escucharemos algo diferente, el lema del menor de los males. En convenciones sindicales, los líderes les dirán a los delegados por centésima vez que, “¡Estas son las elecciones más importantes de nuestras vidas!” para intentar alinear a sus miembros con los demócratas.
Si los delegados piensan en el pasado, se percatarán de las consecuencias de esta estrategia. Si apoyar a los demócratas fuera el camino hacia la liberación y la justicia, ¡hoy en día estaríamos viviendo en un paraíso de los trabajadores!
Al contrario, los políticos de cada uno de los partidos gemelos, cuando están en el poder, han provocado guerras, deportaciones, un aumento en la concentración de la riqueza y un empeoramiento de la crisis climática… y este es solo el principio de la lista. Estos son los males de los que depende el sistema de lucro para mantener sus estrategias de explotación. Por ende, los partidos capitalistas, sean rojos o azules, continuarán por este camino.
Un derecho conquistado con esfuerzo y la amarga realidad
Es importante señalar que el derecho al voto, especialmente para los oprimidos, no fue conquistado por personas cautelosas que se limitaban a la arena electoral. Mediante grandes sacrificios, el Movimiento por los Derechos Civiles arrancó cierto grado de justicia a una sociedad racista con la aprobación de la Ley de Derechos Civiles de 1965.
Desde entonces, dicha ley ha sido desmantelada, y los ataques contra el derecho al voto son cada vez más descarados. Es preciso oponerse a ellos con firmeza.
Sin embargo, en el sistema bipartidista de Estados Unidos, demócratas y republicanos ejercen un control absoluto sobre la política electoral. El derecho al voto carece de sentido si no hay candidatos que valga la pena elegir: candidatos que realmente representen los intereses de la clase trabajadora, y no solo en los discursos de campaña. Es un derecho que existe sobre el papel, pero despojado de cualquier capacidad para exigir responsabilidades a los gobernantes. Ofrece la ilusión de poder elegir, atrapando a los votantes en el mismo ciclo del “mal menor” año tras año.
Avancemos hacia la mejor solución
Las clases gobernantes nos han declarado una guerra sin cuartel, y solo una movilización del poder económico y político de la clase trabajadora los vencerá.
Las masivas marchas de “No Kings” y la huelga general de enero en Minneapolis demuestran su voluntad de luchar. Una huelga general a nivel nacional sería un arma de inspiración masiva para desafiar a todos los tiranos, tanto los del gobierno como los de las empresas.
No hay razón de parar ahora. Los trabajadores pueden y deben cambiar el sistema de lucro por otro que satisfaga las necesidades humanas y garantice un mejor futuro para todas las criaturas de la Tierra. Este año, el pueblo de EE.UU. celebra una revuelta general que triunfó contra un régimen despótico y anticuado. Ya es hora del siguiente capítulo revolucionario.






