¡Organicemos una huelga general!

Los trabajadores tienen el poder de paralizar la producción y cortar el flujo de ganancias de la clase multimillonaria; el movimiento laboral y la comunidad unidos pueden detener la marcha de Trump hacia la guerra y el fascismo.

FOTO: Doug Barnes / FS
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La clase trabajadora de EE. UU. está en movimiento. De enero a julio, las protestas de fin de semana con miles de personas se han convertido en marchas masivas de millones y en ciudades desde Los Ángeles hasta Nueva York los asuntos críticos están provocando chispas que se propagan.

Los sindicatos están comenzando a aportar su disciplina y peso a las luchas por la libertad de expresión, la inmigración, y contra los recortes a la fuerza laboral federal y más. Esto se evidenció cuando David Huerta, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) de California, fue arrestado durante redadas laborales realizadas por agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). La respuesta del movimiento laboral fue rápida y contundente. (Ver “Los Ángeles se enciende: de las redadas a la resistencia.”)

Sin embargo, las protestas masivas por sí solas no detendrán la campaña de destrucción de Donald Trump. Tampoco lo harán los tribunales, donde todos los caminos conducen a la Corte Suprema y el Congreso es parte del problema.

Mientras el capitalismo estadounidense se desintegra rápidamente, la gente trabajadora común no se quedará de brazos cruzados mientras programas y servicios esenciales son desmantelados por DOGE. La gente quiere saber qué va a pasar. ¿Qué puede revertir este descenso hacia la austeridad y la guerra o el fascismo?

Históricamente, en tiempos de crisis como estos, los trabajadores han recurrido a su mayor poder: dejar de trabajar en huelgas masivas. Y eso es lo que se necesita ahora.

El mayor poder de los trabajadores

Una huelga general implica paralizar muchas industrias, públicas y privadas, desde el transporte hasta las finanzas. Puede incluir trabajadores que provean servicios esenciales para el beneficio público. Estas huelgas suelen ser iniciadas por sindicatos, pero son secundadas por la gran mayoría de los trabajadores: sindicalizados o no. Estudiantes y comunidades, familias, vecinos y las personas desempleadas también juegan un papel clave.

La historia muestra cómo una lucha puede intensificarse. Esto ocurrió en 1934, cuando trabajadores portuarios en San Francisco/Oakland fueron atacados por la policía. Todo el movimiento laboral respondió con una huelga en toda la ciudad.

Las huelgas generales pueden durar un día o muchos. Entre 2019 y 2021, India, Francia y Haití fueron sacudidos por paros laborales en protesta por el aumento de precios y los ataques a los derechos laborales y civiles.

Las huelgas pueden convertirse en luchas por el poder obrero, como ocurrió durante la Revolución Rusa. O pueden forzar reformas, como lo hizo el movimiento laboral en EE. UU. durante los años 30 con huelgas generales y sentadas. Esto llevó a la creación de la Ley Nacional de Relaciones Laborales y al nacimiento del movimiento sindical moderno en EE. UU.

En 2025, los trabajadores estadounidenses han cerrado el círculo. Décadas de dependencia del Partido Demócrata y de leyes laborales capitalistas han debilitado la fuerza del movimiento laboral.

Sin embargo, la maquinaria de Trump está despertando a un gigante dormido; el ánimo está provocando huelgas, e incluso la posibilidad de iniciar un partido obrero.

No te lamentes, organízate

Organizar una huelga general es un paso concreto que los trabajadores pueden dar para hacer frente a la guerra imperialista y al fascismo creciente. También es una forma de construir solidaridad y conciencia de clase para las luchas que sin duda vendrán.

Para ganar fuerza, se requiere el apoyo de algunos sindicatos internacionales o líderes de alto perfil. Sara Nelson, presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo (AFA-CWA), es una guía. En marzo, declaró que el movimiento laboral tiene “muy pocas opciones aparte de unirse para organizar una huelga general”.

El llamado de Nelson fue en respuesta a que el Departamento de Seguridad Nacional despojó de sus derechos de negociación colectiva a los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte.

Los trabajadores de base pueden amplificar su llamado urgente presentando resoluciones en sus sindicatos, y en los consejos laborales de condado y estatales para coordinar la solidaridad.

Los miembros pueden pedir a sus sindicatos que establezcan comités de educación, que ofrezcan capacitaciones en los lugares de trabajo sobre cómo defender a compañeros durante redadas de ICE y que movilicen a los miembros para protestas laborales y comunitarias.

Se puede instar a las organizaciones laborales a formar frentes unidos para la defensa mutua de sindicatos y comunidades bajo ataque, incluyendo a trabajadores inmigrantes, refugiados, comunidades de color, sindicatos del sector público, mujeres y personas transgénero.

Formar agrupaciones dentro de los sindicatos es una excelente manera para que las bases se organicen y eduquen en el lugar de trabajo. Por ejemplo, Purple for Palestine, una agrupación nacional dentro del SEIU, ha logrado que el sindicato internacional apoye la causa palestina. Al unirse en torno a un programa, las agrupaciones pueden amplificar ideas y demandas mediante la distribución de declaraciones educativas, la organización de reuniones sindicales, el desarrollo de estrategias para convencer a compañeros de trabajo y la defensa de la libertad de expresión.

La crisis crea oportunidades

El Partido Demócrata ha actuado como un freno conservador contra el movimiento laboral. Este patrón se evidenció claramente en 2022, cuando el expresidente Joe Biden bloqueó una huelga ferroviaria nacional. Pero este verano, dos líderes sindicales renunciaron al Comité Nacional Demócrata. La presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros (AFT), Randi Weingarten, se retiró del CND el 5 de junio. El presidente Saunders, de la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, del Condado y Municipales (AFSCME), con 1,3 millones de miembros del sector público, calificó su salida como una respuesta a la urgencia del momento. “Estos son tiempos nuevos. Exigen nuevas estrategias, nuevas ideas y una forma renovada de luchar por los valores que apreciamos”, afirmó.

Esta nueva independencia podría abrir oportunidades para que los organismos sindicales convoquen asambleas o foros donde trabajadores y sindicatos puedan debatir cómo construir el poder laboral, incluso mediante huelgas y acción política independiente.

¡Paralicemos todo!

A todos los niveles, desde pueblos rurales hasta grandes ciudades, los trabajadores están demostrando estar listos para dar un paso hacia adelante. Asociaciones de conductores de plataformas están desafiando el poder de empresas como Uber y Lyft. Baristas se están enfrentando a Starbucks. Trabajadores sindicalizados de supermercados se preparan para ir a la huelga contra sus gigantes empleadores. Empleados federales de diferentes sindicatos se están uniendo para defender sus empleos y detener la privatización.

En el estado de Washington, Organized Workers for Labor Solidarity (OWLS) está haciendo campaña por una huelga general. Una integrante de este grupo intersindical ha trabajado con otros en su sindicato local para enviar una resolución desde la Local 8 de Empleados de Oficina y Profesionales al Congreso del Consejo Laboral del Estado de Washington de 2025. La resolución llama a las fuerzas laborales y progresistas a “tomar todas las acciones necesarias, incluida una huelga general, para proteger la libertad de expresión, los derechos de todos los trabajadores, nuestra democracia y la Constitución”.

El movimiento laboral tiene el poder de cambiar el rumbo a su favor. Como dice el querido himno sindical Solidaridad para Siempre: “En nuestras manos se encuentra un poder mayor que el oro acumulado de ellos, mayor que la fuerza de los ejércitos, multiplicado mil veces.” No hay tiempo que perder.