Alex Pretti fue asesinado el 24 de enero de 2026 por agentes de ICE durante una protesta en Minneapolis contra el “repunte” anti inmigrante de Trump. Solo un poco más de dos semanas antes habían asesinado a la residente de Minneapolis, Renee Good, de manera similar. Además, en octubre de 2025, un agente de la Patrulla Fronteriza le disparó a Marimar Martínez cinco veces durante un operativo de inmigración en Chicago. Sobrevivió.
Ninguna de estas víctimas, todos ellos ciudadanos de EE. UU., estaban haciendo nada que pusiera en riesgo a los agentes, tal y como se muestra en los videos y el testimonio de testigos. Sin embargo, el régimen de Trump inmediatamente los difamó como terroristas domésticos y declaró que los agentes “de gatillo fácil” solo se estaban defendiendo.
La obvia indignación por esta obscena justificación de las ejecuciones en las calles de Minneapolis hizo erupción en Minnesota y en todo el país. Pretti era enfermero de urgencias en la Administración de Veteranos. Su sindicato, la Federación Americana de Empleados del Gobierno, criticó duramente a la administración de Trump diciendo que, “Kristi Noem, la responsable de aplicar la política que causó el innecesario asesinato de Álex, y … Stephen Miller, el arquitecto de dicha política, deben renunciar inmediatamente. Si se rehúsan, el presidente Trump debe despedirlos”. Noem ha sido reemplazada.
La maquinaria de la represión
Un sistema de gobierno que persigue a sus críticos no es nada nuevo; sin embargo, actualmente está utilizando la acusación de terrorismo doméstico para incrementar los ataques y solidificar el Estado autoritario.
Un ejemplo histórico es el infame Programa de Contra-Inteligencia, normalmente conocido por sus siglas COINTELPRO. Dicho programa, inicialmente creado para socavar las actividades del Partido Comunista, se transformó en una manera de perturbar una amplia gama de organizaciones que desafiaban el status quo en la década de 1960. Un objetivo predilecto del Director del FBI en ese entonces, J. Edgar Hoover, fueron los grupos de derechos civiles de los negros, sobre todo el Partido de las Panteras Negras. COINTELPRO investigaba, vigilaba e incluso enviaba a informantes a organizaciones para crear divisiones internas.
El programa abarcaba un amplio espectro como los grupos de Nativos Americanos y Chicanos, feministas, la Izquierda y también los sindicatos.
La violencia también era una herramienta. En 1969 el FBI, como parte de COINTELPRO, planeó y llevó a cabo el asesinato de Fred Hampton, el dinámico líder del Partido de las Panteras Negras en Chicago.
Destruyen la Primera Enmienda
Nadie ha hablado abiertamente de eliminar la Primera Enmienda; no obstante, el Estado ha creado un elaborado esquema para terminar con los derechos a la libre expresión y la asociación. Los tribunales a veces lo declaran ilegal, pero ICE está dispuesto a que vuelen las balas para establecer la supresión de los derechos democráticos como un hecho real.
Las Fuerzas Conjuntas contra el Terrorismo (JTTF, por sus siglas en inglés) son un mecanismo clave para perseguir a la oposición política. La primera fue creada en la ciudad de Nueva York en 1980. Actualmente, existen más de 200 en todo el país y operan bajo la dirección del FBI en coordinación con las agencias locales, estatales y federales en lo que con frecuencia se convierte en investigaciones sin razón contra oponentes políticos, sobre todo, radicales.
La habilidad de las agencias gubernamentales para compartir inteligencia e información acerca de residentes de EE.UU., se expandió mucho con el Acta Patriota de EE.UU., aprobada después del ataque contra el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.
Al principio del segundo gobierno de Trump una orden ejecutiva, un memorándum de seguridad nacional y una directiva del FBI ampliaron tanto la definición de terrorismo doméstico (por ejemplo, describía la actividad anti-cristiana como terrorista) que podía amenazar a organizaciones e individuos solo debido a su ideología. No se necesitaba tener pruebas de comportamiento criminal o ni siquiera la intención de cometer crímenes. No es de sorprender que esta oportunidad de oro se esté usando para espiar a los disidentes.
Trump dirige su ira sobre todo hacia antifa, que es de hecho más una serie de ideas antifascistas que una organización. Actualmente, nueve manifestantes en el Centro de Detenciones de ICE en Prairieland están siendo enjuiciados en Texas por supuestamente dispararle a un agente de ICE en el primer caso federal de terrorismo doméstico asociado con activistas de antifa.
Resistencia
Es obvio que esta marcha atrás de los derechos democráticos podría ser un desastre para cualquiera que se esté organizando a favor del cambio social o que esté intentando fundar un sindicato. Afortunadamente, los trabajadores no se van a callar tan fácilmente.
Millones de personas han estado protestando contra el régimen de Trump y la huelga general en Minnesota como respuesta a los asesinatos de ICE ha inspirado a la gente de todo el país. Cientos de miles de manifestantes se enfrentaron valientemente a temperaturas bajo cero para solidarizarse con sus hermanos inmigrantes.
El siguiente paso es organizar una huelga general a nivel nacional. Incluso algunos líderes laborales están considerando esa posibilidad. Miembros de sindicatos y organizaciones laborales pueden promoverlo como el mejor modo de ejercer el poder de una clase trabajadora unida.
Otra manera de resistir es exponer la culpabilidad de las impunes JTTFs locales por los ataques contra la libre expresión. Los gobiernos locales y regionales deben ser exhortados a que acaben con su colaboración con las JTTFs.
Pero lo más importante es que se debe dejar bien claro que todos tenemos mucho que ganar en esta lucha y debemos unirnos. Los grupos típicamente cautelosos como los sindicatos, deben unirse a la gente con la que no están acostumbrados a trabajar tal como activistas radicales y de antifa. No deben sucumbir a la campaña de difamación del régimen de Trump. Es hora de mantenernos juntos y luchar.






