Venezuela: Por qué perdió Chávez el referéndum constitucional

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Hugo Chávez, el presidente populista de Venezuela, estuvo excepcionalmente ocupado durante el año de 2007. Nacionalizó las compañías petroleras y de servicios; lanzó el nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y reclutó a 5.7 millones de miembros en seis semanas; cerró una estación de televisión de derecha; e hizo un llamado por la aprobación de una amplia gama de 69 reformas constitucionales.
Hablando ante una gran manifestación en Caracas en agosto, Chávez declaró ante la muchedumbre que “Vamos a pulverizar a la oposición con el referéndum”. Tenía una buena razón para pensar de esa forma. Después de casi una década en su puesto, nunca había perdido ningún voto del pueblo.
Pero en lugar de obtener una victoria total el 2 de diciembre, la propuesta falló por un margen de menos del 1 por ciento. El número de electores fue bajo. Los electores en “pro” sumaron tres millones de gente menos que aquéllos que habían votado por Chávez en 2006; ni siquiera alcanzaron las cifras que se habían inscrito en su nuevo partido. La abstención, no la presencia de la derecha en las urnas electorales, aniquilaron el referéndum.
La mayoría de los izquierdistas de EEUU apoyaban las enmiendas sin ningún tipo de crítica y se preocupaban acerca de la posibilidad de un golpe de estado instigado por la CIA. En Venezuela, sin embargo, sindicalistas trotskistas y otros socialistas discutían acerca de las propuestas y de la dirección del movimiento de Chávez. Estaban divididos entre votar “Sí” o “No” o devolver una boleta en blanco (para presentar su objeción y al mismo tiempo separarse de los electores de derecha).
James Petras, un comentarista prolífico de América Latina, afirma que los trotskistas venezolanos que no apoyaron los cambios son “sectarios de la extrema izquierda” con nexos con el imperialismo estadounidense a través de grupos estudiantiles de derecha. Alan Woods de la Tendencia Marxista Internacional está de acuerdo. Gloria La Riva del Partido Socialismo y Liberación, un grupo estalinista, tilda de “rom’ehuelgas” a dicho radicales venezolanos.
Entonces, ¿qué pasó en el referéndum? ¿Era antirrevolucionario defender el voto contra el mismo, o había razones válidas para oponerse a él? ¿Se estaba moviendo Chávez muy despacio o muy deprisa?
Las modificaciones. Considerado por los simpatizantes izquierdistas como el siguiente gran paso para establecer el socialismo en Venezuela, las 69 enmiendas eran, de hecho, una combinación de reformas progresistas, garantías a los derechos a la propiedad capitalista, y medidas para fortalecer el poder del Presidente.
El referéndum habría reducido la edad para votar a 16 años y la semana laboral legal a 36 horas; habría garantizado la seguridad social para los empleados independientes pobres; habría proporcionado educación superior gratuita; habría conferido el poder de decisión a los consejos comunitarios acerca del gasto público; y habría prohibido la discriminación con base en la sexualidad. (Se rechazó una propuesta para descriminalizar el aborto.)
Al mismo tiempo, habría protegido la inversión extranjera, las patentes internacionales y la posesión privada de la propiedad intelectual y los medios de producción. También habría alargado el periodo presidencial de seis a siete años a la vez que habría permitido que el Presidente ocupara el cargo durante un número ilimitado de periodos, que consolidara su poder por encima de las fuerzas militares, y que declarara el estado de emergencia y suspendiera los derechos democráticos.
Los electores tuvieron sólo un mes para discutir dichas reformas y las iniciativas aparecieron en las boletas en dos grandes grupos, cada uno de los cuales se tenía que aceptar o rechazar en su totalidad.
La polarización de clase. En contra del referéndum se encontraba la usual casta de nefastos personajes antichavistas. Entre ellos estaban la jerarquía de la Iglesia católica venezolana, la oligarquía gobernante, y los medios privados reaccionarios, además del imperialismo de EEUU. Los intentos de EEUU por desestabilizar la administración de Chávez han incluido $216,000 proporcionados desde 2003 por una rama secreta de la Agencia para el Desarrollo Internacional a grupos estudiantiles. Un informe filtrado de la CIA mencionaba $8 millones adicionales que se dieron a la oposición recientemente, así como planes para un golpe militar si se aprobaba el referéndum.
Entre aquéllos que se oponían al referéndum también se encontraban desertores del movimiento chavista; entre ellos estaba el antiguo ministro de la defensa, general Raúl Baduel, y el partido socialdemócrata Podemos.
Aunque estas fuerzas creó un clima de temor y confusión acerca del significado de los cambios, no fue un factor determinante en la derrota de la propuesta. Por el contrario, la causa principal fue el lento ritmo de cambio para las mayorías venezolanas.
Venezuela es la tercera economía de más crecimiento en América Latina y es impulsada por los altos precios del petróleo. Los venezolanos de la clase alta se están haciendo muy ricos. Pero la inflación es del 20 por ciento, los artículos de necesidad básica son escasos, el Gobierno se rehúsa a firmar contratos con los empleados públicos y es hostil al control de los trabajadores, y Chávez se opone públicamente a un movimiento laboral independiente del Estado. Se están incrementando las inversiones del capital internacional en sectores económicos estratégicos y la corrupción estatal es vasta. Todo esto está generando un incremento en el escepticismo de la clase trabajadora acerca de las promesas de Chávez de cambios básicos.
Hasta ahora, las mujeres se encuentran entre aquéllos que más han apoyado al Presidente a nivel de masas. En 2007, sin embargo, sufrieron en carne propia las severas limitaciones de una economía mixta (una economía fundamentalmente capitalista con algunas industrias nacionalizadas), cuando las compañías de agronegocios y de distribución sabotearon los controles estatales de precios al rehusarse a distribuir alimentos. Esto produjo escasez de leche, carne, azúcar, pollo, aceite y frijoles negros, más esperas de incontables horas en colas para recibir alimentos, factor que impactó severamente la vida cotidiana de las mujeres.
Aunque los analistas están ignorando la importancia de la frustración de las mujeres con Chávez, ésta debe haber tenido una gran importancia en el resultado de las elecciones. Relacionada con este asunto está la forma en que los burócratas del PSUV sabotearon su propia campaña en pro de la reforma al no involucrar a las masas en la toma de decisiones, lo cual también debe haber afectado profundamente a las electoras.
Las objeciones trotskistas.
No todos los trotskistas hicieron un llamado por el “No”. Pero aquéllos que adoptaron dicha posición, incluyendo a la Unidad Socialista de los Trabajadores (UST), el sector venezolano de la Liga Internacional de los Trabajadores, lo hicieron porque el referéndum habría fomentado la naturaleza capitalista de la constitución e incrementado el poder de un Presidente cuya administración ya actúa de forma autoritaria.
Orlando Chirino, coordinador nacional del Unión Nacional de Trabajadores, instó a los trabajadores a que dejaran en blanco sus balotas. Ahora está haciendo un llamado por un tribunal internacional integrado por destacadas personalidades en las luchas sociales para investigar la acusación realizada por James Petras en el sentido de que Chirino y otros trotskistas colaboraron con los estudiantes de derecha entrenados por EEUU. Tanto la UST como el Partido de Libertad Socialista apoyan dicho llamado.
Chávez opta por escuchar el mensaje equivocado. El resultado de las elecciones envalentonó a la clase gobernante e instó a Chávez a que adoptara una postura conciliadora. Les otorgó la amnistía a 60 personas, entre ellos unos confabuladores del fallido golpe militar de 2002 y saboteadores de la industria del petróleo. También anuló algunos controles de precios y prometió mitigar el crimen. Además, reemplazó a varios miembros de su gabinete, incluyendo al Vicepresidente – cambiando a su segundo a bordo por otro considerado menos radical y más afín a los intereses de las corporaciones.
En comentarios en la televisión, Chávez justificó su retroceso culpando al pueblo venezolano, afirmando que el referéndum demostró que el país no está listo para adoptar el socialismo y que los cambios necesitan darse más lentamente – lo opuesto al mensaje real del pueblo. Resulta que los trotskistas venezolanos tenían razón al criticar a su Presidente.
Es claro que la Revolución venezolana se encuentra en una encrucijada. Como afirma la UST, “Ellos [los burgueses venezolanos] lo han alterado todo para que todo permanezca inalterado. Las masas enardecidas han descubierto la verdad y han hablado. Ahora depende de que los revolucionarios entiendan el mensaje y pongan manos a la obra”.

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