Haciendo voluntariado en Tijuana, el corazón de la crisis migratoria

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Norma Gallegos y yo fuimos a Tijuana representando al Partido de Libertad Socialista (FSP) para averiguar todo lo que pudiéramos sobre la crisis humanitaria en la frontera y para expresar nuestra solidaridad y oposición al brutal maltrato de los refugiados por parte de los gobiernos de los Estados Unidos y México. Tomamos un autobús a la frontera el domingo 30 de diciembre y cruzamos caminando sin siquiera un “hola” de parte de los funcionarios de la frontera. Escanearon nuestras bolsas, pero no nos sometieron a escaneos corporales como en los aeropuertos de los Estados Unidos. Regresamos el siguiente miércoles por la noche, nuevamente sin problemas para cruzar la frontera.

Fuimos en calidad de voluntarias del Gremio Nacional de Abogados (NLG) para trabajar con el Proyecto de Derechos Fronterizos de Al Otro Lado (AOL), ayudando a los refugiados en Tijuana que solicitan asilo a los funcionarios de los Estados Unidos en el puerto de entrada. La organización de bases AOL trabaja desde el tercer y cuarto piso de Enclave Caracol, un centro comunitario cerca de la frontera. Comida no Bombas proporciona comidas y servicios a la comunidad en los pisos inferiores. AOL sirve almuerzos, brinda cuidado para niños y talleres de información sobre los derechos, además de consultas individuales hasta a 80 migrantes por día. Las citas médicas a menudo también están disponibles con médicos voluntarios o enfermeras.

Nuestra experiencia fue de inmersión total en la crisis. Norma se desempeñó como intérprete de español-inglés. Ambas entrevistamos e interactuamos directamente con los refugiados y trabajamos con otros 50 voluntarios realizando las tareas necesarias para mantener el funcionamiento del proyecto en una situación intensa y caótica.

Vidas llenas de miedo, horror y perseverancia

En la reunión informativa a la que asistimos la noche del domingo, una voluntaria habló de una mujer que se unió a la caravana después de que su familia había sido atacada brutalmente por pandilleros o rufianes de cárteles vestidos con uniformes militares. Golpearon salvajemente a su esposo, violaron a sus hijas frente a ella y luego la violaron a ella. La mujer lloró de pena por lo que había sucedido, pero también mostró alegría por haber podido finalmente hablar con un abogado de inmigración y conocer sus derechos. Otro voluntario había pasado todo el día ayudando a una madre a buscar a su hija gravemente enferma en hospitales y clínicas en todo Tijuana. Las autoridades mexicanas se la habían llevado sin decir adónde iban.

Vi la angustia en el rostro de una mujer que viajaba con su hija y una sobrina, cuando le expliqué que probablemente separarían a su sobrina y a ella cuando cruzaran la frontera. Incluso los padres que no pueden comprobar que los niños son suyos y las parejas que no tienen documentación de su matrimonio son separados generalmente por los insensibles agentes de la Patrulla Fronteriza. Todas las tardes, ministros voluntarios celebran matrimonios y bautismos para darles a los migrantes documentación que pueda ayudarles a evitar la separación. Después de servir como testigo de un matrimonio gay, una voluntaria exclamó que ese había sido el momento más feliz de su vida.

Norma le tradujo a un hombre que había recibido amenazas de muerte por parte de miembros de pandillas cuando su pequeña empresa no aportaba dinero suficiente para pagar la extorsión que exigían. Otros nos mostraron las cicatrices y heridas de bala que habían sufrido a manos de pandillas, cárteles y agentes de la ley.

La crisis fronteriza de Estados Unidos y México, una fabricación

Vimos y aprendimos mucho acerca de acciones corruptas e intencionalmente abusivas así como de la inacción de funcionarios gubernamentales, militares y de inmigración de varios rangos y de ambos países.

A las 7:00 am, una docena de voluntarios de AOL van al cruce fronterizo de Chaparral / San Ysidro, adonde acuden cientos de migrantes cada día para buscar asilo. Hace frío en la frontera temprano en la mañana. Los migrantes se agrupan en grupos y hacen cola frente a la mesa, bajo una lona azul, donde se enteran de quién cruzará la frontera ese día. Por otra parte, los niños corretean y se agarran de los adultos con los que están. La policía federal, estatal y municipal de México y los funcionarios del Instituto Nacional de Migración, junto con los agentes de la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos, están en todas partes. Los voluntarios de AOL monitorean la situación y documentan cualquier hostigamiento a los inmigrantes. También entregamos mapas e invitamos a personas a Enclave Caracol para los talleres diarios y las citas médicas y legales individuales.

Según las leyes nacionales e internacionales, cualquier persona que ingrese a los EE. UU., legalmente o no, debe poder solicitar asilo en un cruce fronterizo. Sin embargo, comenzando con la llegada de un gran número de haitianos hace unos años, los EE. UU. y México crearon un sistema de listas que causaron un atroz atasco en Tijuana (el mayor puerto de entrada a los EE. UU.). La lista solo permite que aproximadamente de 30 a 60 personas por día soliciten asilo, dependiendo de la “capacidad” de la Patrulla Fronteriza para ese día. ¡El 1º de enero de 2019, su capacidad fue de cero! Los otros días que estuvimos allí, fue de alrededor de 40.

Los funcionarios de inmigración mexicanos y estadounidenses originalmente se encargaron de la “lista”, la cual consiste de un cuaderno en el que los nombres son escritos a mano junto a los números. Sin embargo, después de que AOL presentó una demanda contra la “lista”, los gobiernos se la entregaron a los gestores de listas voluntarios (que también son inmigrantes). De esta manera, ambos gobiernos intentan negar su responsabilidad por el atraso.

Cada mañana, los cuatro o cinco gestores de listas reciben el cuaderno y comienzan a dar números a las personas que aún no los tienen. Después de que la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos anuncia su minúscula capacidad para ese día, los gerentes llaman a los números y marcan los nombres. Si alguna de las 10 personas asociadas con un número no responde, se llama al siguiente número hasta que se cumpla la cuota. Cualquiera que pierda su lugar tiene que obtener un nuevo número y regresar al final de la cola. Desafortunadamente, eso ocurre con mucha frecuencia. Cuando estuvimos allí, llamaban alrededor de 1,500 números, y el número final en la lista era de más de 1800.

Otros voluntarios y nosotras nos indignamos por lo que vimos. Como lo expresó Norma: “Esta crisis en la frontera infligida por el gobierno es totalmente innecesaria, ilegal y obscena. La Patrulla Fronteriza tiene un exceso de personal. “Docenas de ellos andan sin hacer nada o acosan a los inmigrantes, cuando podrían estar procesando cientos de solicitudes de asilo”.

A las personas cuyos números se llaman se les lleva en una camioneta a un centro de detención en el lado estadounidense de la frontera hasta que se les llama para sus Entrevistas de Temor Creíble, que podrían estar a días o semanas de distancia. Aquellos que no pasan la entrevista son deportados inmediatamente a su país de origen. Los que la aprueban pueden permanecer en los EE. UU. en espera de una audiencia para su solicitud de asilo que debe presentarse dentro de un periodo de un año. El sistema judicial de inmigración tiene tan poco personal que las audiencias pueden no tener lugar en un año o más. Mientras esperan, muchos migrantes se encuentran recluidos en centros de detención en todo Estados Unidos. Algunos son liberados si tienen patrocinadores. Últimamente, la Patrulla Fronteriza ha estado vaciando autobuses llenos de migrantes en las calles de las ciudades fronterizas, agravando de esta forma la crisis humanitaria del lado estadounidense de la frontera.

El espejismo del asilo

En la Entrevista de Temor Creíble, los solicitantes de asilo deben comprobar que han sufrido  de persecución y que creen que la sufrirán en el futuro en su país de origen por una de las cinco protecciones incluidas: raza, religión, nacionalidad, persuasión política o grupo social en particular. Una persona debe demostrar que no estaría segura simplemente mudándose a otra parte de su país de origen. También tienen que explicar por qué no informaron a la policía ni recibieron ayuda de la misma. Además, el sufrimiento económico no se considera, en sí mismo, una razón para otorgar el estatus de asilo. La violencia de pandillas está muy extendida en América Central y México, pero debe haber una conexión entre ella y una de las cinco protecciones.

Hicimos todo lo posible para explicar cómo funciona este injusto sistema y para brindarles a los migrantes la información que necesitan para tomar decisiones sobre su futuro. Escuchamos historias desgarradoras de persecución generalizada. Algunos intentaron mudarse a diferentes partes de sus países de origen, pero los encontraron nuevamente. Explicaron por qué no confiaban en la policía, que es ineficaz y no se enfrenta a las pandillas, lo que expone a las personas a nuevos abusos. Al sentir que no tenían otra opción, la gente huyó con la reciente caravana o tomó otras rutas hacia el norte. Sin embargo, a menudo aun así no están seguros pues miembros de pandillas se han unido a la caravana y están en México persiguiendo a sus víctimas.

Tuvimos que advertirle a la gente sobre las duras condiciones que enfrentarían al otro lado de la frontera y les aconsejamos que se pusieran ropa abrigadora. Una vez que llegan al otro lado, se les mantiene en el centro de detención de los EE. UU. llamado “Caja de Hielo”, donde solo se les permite usar una capa de ropa. A lo largo de esta experiencia, nos sentimos profundamente conmovidas por la determinación de los migrantes de encontrar un lugar en el mundo donde puedan simplemente vivir, criar a sus hijos y hacer un trabajo productivo sin temor ni hostigamiento.

Los protagonistas clave en Tijuana

En las primeras horas del día de Año Nuevo, algunos migrantes trataron desesperadamente de cruzar la frontera cerca de la playa. El L.A. Times y el New York Times informaron que las fuerzas de EE. UU. tenían justificación para lanzarles gas lacrimógeno y aerosol de pimienta a los migrantes porque supuestamente éstos les arrojaron piedras. No obstante, los observadores legales del Gremio Nacional de Abogados estuvieron presentes y documentaron que los ataques con gases lacrimógenos y químicos fueron instigados por las fuerzas estadounidenses antes de cualquier amenaza por parte de los migrantes.

Durante varios días después de que nos fuimos, la policía antidisturbios mexicana bloqueó y amenazó con el desalojo del refugio del almacén Benito Juárez, a pesar de que se había alquilado el almacén hasta el 22 de enero. La policía afirmó que tenía que cerrar el refugio pues algunas personas tenían gripe. Los voluntarios de NLG permanecieron dentro y fuera del refugio, y la presencia de observadores estadounidenses ha sido un factor disuasivo. Sin embargo, temiendo el caos del inminente desalojo, la mayoría de los migrantes se mudaron a otros refugios, lejos de la frontera.

Antes de que llegáramos, activistas de derecha y de clase media, protestaron y atacaron los refugios para migrantes en Tijuana. Dos días después de que nos fuimos, hubo rumores de que estos matones se dirigían hacia uno de los refugios. Hasta ahora, los derechistas no han aparecido.

También escuchamos rumores de que provocadores del gobierno mexicano estaban introduciendo drogas en los refugios para tener una justificación de arrestar a los migrantes. Todo esto nos recuerda tanto la forma en que se trata a las personas sin hogar en las ciudades de este país: se les criminaliza, se les acosa y se les mantiene en condiciones terribles para orillarlos a irse, a morir, o a que las detengan o las manden a la cárcel.

¿Hacia dónde nos dirigimos a partir de ahora?

Trágicamente, para los miles de inmigrantes estancados en Tijuana y en todo el mundo, Estados Unidos no es el faro de esperanza y oportunidad que buscan. La responsabilidad es de los activistas de aquí de Estados Unidos y México para unirnos y luchar contra la opresión que el capitalismo inflige sobre los migrantes y la clase trabajadora de todas partes y, en última instancia, para reemplazar la brutalidad del capitalismo con la humanidad y la verdadera democracia del socialismo.

Ambas conocimos a un increíble grupo de voluntarios, compartimos nuestras perspectivas políticas como miembros del Partido de Libertad Socialista y nos hemos mantenido en contacto con ellos en línea. Ya se anunció una resolución en apoyo a los caravanistas que acaba de aprobar el Ayuntamiento de Berkeley. La gente está compartiendo otros recursos y desarrollando temas de conversación para interpelar a los representantes del Congreso.

Los líderes de la Asociación Nacional de Abogados de Los Ángeles están contactando a otras organizaciones para unirse y organizar una protesta masiva en la frontera. Si estás interesado, contacta a Jim Lafferty en jlafferty@nlg-la.org. Norma y yo esperamos colaborar aun más con nuestra ayuda para organizar esta y otras protestas transfronterizas para mostrar nuestra oposición al trato cruel y potencialmente mortal de ambos gobiernos de los refugiados.

Las donaciones para apoyar el trabajo de AOL se pueden hacer en:

alotrolado.networkforgood.com/

También puedes ordenar y pagar los suministros necesarios a través de este registro de Amazon. Los artículos serán enviados directamente a Al Otro Lado:

www.amazon.com/registry/wishlist/3FMBCXBJFJDT

Val Carlson, abogada desde hace mucho tiempo por los derechos civiles y miembro del Gremio Nacional de Abogados, es una participante clave en la campaña End Homelessness Now-LA. Norma Gallegos, hija de inmigrantes mexicanos, es educadora de escuelas públicas y activista antifascista en San Francisco. Ambos sirven en el Comité Nacional del FSP.

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